Las grandes tecnológicas y la revolución del tablero económico
La forma de vender de Amazon, Uber o Airbnb obligan a las tradicionales a cambiar su estrategia.

Centro distribuidor de Amazon en España, en San Fernando de Henares. RAQUEL P. VIECO
EDURNE MARTÍNEZ | MADRID
En los últimos años empresas de la talla de El Corte Inglés, Inditex o grandes compañías de alquiler de coches o de alquileres turísticos, por poner solo algunos ejemplos, han cambiado su forma de trabajar y de relacionarse con los clientes, poniendo el foco en lo digital. ¿Cuál ha sido su motivación principal? Aunque las nuevas tecnologías y cómo los españoles han ido adoptándolas en su vida diaria es sin duda una de las razones, los expertos coinciden en que la principal ha sido una mucho más comercial: si no puedes con tu enemigo, únete a él.
Y es que gigantes tecnológicos de la talla de Amazon, Uber o Airbnb han revolucionado de tal forma el sector en el que han irrumpido que las compañías tradicionales no han tenido más remedio que cambiar sus plataformas y la forma en la que venden sus productos y servicios para no desaparecer ante tal competencia. La propia presidenta de Microsoft España, Pilar López, indicó durante su intervención en el Pivot Summit que el objetivo de las empresas en estos momentos es «ser digitales ante todo», independientemente del tamaño y del sector.
Lo realmente importante en este punto es «aprovechar lo mejor de la transformación tecnológico y lo mejor del mundo presencial», asegura a este diario Juanjo Ganuza, director de Estrategia y Economía Industrial de Funcas. Explica que el problema es que en Europa no tenemos ninguna empresa líder en la disrupción tecnológica que comenzó hace unos 10 años. «Las grandes compañías compran a pequeñas startups europeas muy innovadoras, incorporan su talento y sus productos en vez de que sean sus competidores en unos años y eso generará un problema de monopolio en el futuro», considera.
Pedidos a domicilio: ‘riders’
La facilidad de tenerlo todo a un solo clic de distancia Glovo y Deliveroo son la cara visible, pero existen infinidad de aplicaciones que van al restaurante a por nuestra cena para llevarla a casa (Just Eat, Uber Eats, Takeaway...), pero algunas que incluso con ‘riders’ que se desplazan al súper a comprar ese cartón de leche que falta o que hacen cola en un concierto para quitarle unas horas de espera al usuario. La Nevera Roja es uno de los ejemplos comentados por el experto de Funcas, una aplicación española muy innovadora que terminó por caer bajo las garras de Just Eat —100 millones de euros de por medio—, que se quitó de un plumazo la competencia directa. Deliveroo tiene solo en España unos 5.000 restaurantes adheridos y trabaja con una red de 1.500 repartidores o ‘riders’. La relación laboral con ellos es complicada después de que el pasado noviembre un juzgado sentenciara que son falsos autónomos. En mayo se celebrará el primer juicio colectivo de trabajadores de la empresa.
Si hay una guerra entre el negocio tradicional y los nuevos jugadores que se haya librado este año es la del taxi contra los VTC, con finales diferentes dependiendo de la comunidad autónoma después de que Fomento les transfiriera la competencia. Los taxistas han visto cómo en su negocio ha irrumpido un nuevo competidor que no solo se ha quedado con parte del mercado, sino que ha querido conseguir una mayor parte del pastel, explica a este periódico Carolina Villegas, profesora titular de Economía, Finanzas y Contabilidad en Esade. Debido a la alta regulación del sector, los taxis se han visto limitados en su adaptación a nuevo escenario de juego. «Para muchos, la victoria de empresas como Uber en un sector tan tradicional como el del taxi no ha sido tanto a nivel tecnológico, sino regulador», asegura Villegas.
Las ventas entre particulares por internet se han popularizado hasta el punto de que en ciertos grupos de edad antes de ir a una tienda de muebles, por ejemplo, se busca antes si está en Wallapop. Y es que la plataforma que nació en 2013 ya ha desbancado a eBay y Amazon como el principal vendedor de productos de segunda mano, según una encuesta de la OCU. No es la única ‘app’ para vender productos de segunda mano, también son muy conocidas las de Milanuncios o Vibbo. La encuesta confirma que el 26% de los españoles utiliza una de estas plataformas al menos una vez a la semana para mirar y curiosear productos que puedan ser de utilidad a un bajo precio.