El empleo parcial para cuidar de dependientes se dispara un 28%
Médicos, trabajadores del campo y de las nuevas tecnologías, los profesionales con menos paro.
lucía palacios | madrid
Casi 360.000 personas, prácticamente todas mujeres (un 96,2% del total), trabajaron en 2018 a tiempo parcial para poder atender a familiares dependientes, ya sean mayores, niños, enfermos o discapacitados, lo que supone un incremento del 28,8% respecto a 2017, según se desprende de la submuestra de la Encuesta de Población Activa (EPA) de 2018 publicada ayer, que analiza nuevos detalles sobre el mercado laboral. Supone un alza mucho mayor que el crecimiento del empleo a tiempo parcial durante el año pasado, que repuntó un 3,1%, y el mayor avance de la última década, durante la cual registró caídas en seis ejercicios.
El motivo que adujeron más de la mitad de estas mujeres (un 56,8%) es que no hay servicios adecuados para la atención de personas dependientes (niños, adultos, enfermos o discapacitados) o que no pueden costeárselos, por lo que se intuye que se ven obligadas a trabajar a tiempo parcial aunque no lo desean, algo que está en línea con el mayor aumento de la jornada a tiempo parcial con carácter involuntario.
A este respecto, el proyecto de Presupuestos para 2019 recogía una mayor partida para atender la dependencia, algo para lo que el Gobierno quería destinar 831 millones de euros más que en 2018 hasta alcanzar los 2.232 millones, lo que supone un fuerte incremento del 59,3%. Además, el Ejecutivo aprobó recientemente la recuperación de la cotización de las cuidadoras no profesionales -aquellas personas que no trabajan por dedicarse a atender a familiares dependientes-, algo para lo que destinará 315 millones y que prevé beneficiar a más 180.000 mujeres.
Y mientras el empleo creció en 2018, el número de parados cayó, especialmente entre aquellos que llevaban tres años o más en esta situación. Este colectivo experimentó un notable descenso cercano al 20% al reducirse en casi 200.000 hasta situarse en los 803.000, con lo que pasan a representar el 25,5% del total de desempleados con experiencia laboral, 2,8 puntos menos que un año atrás.
Los despidos caen un 5,9%
De los casi 3,5 millones de parados que hay todavía en España, nueve de cada diez tienen experiencia laboral previa y el principal motivo para quedarse sin empleo es que su contrato llegó a su fin. Así fue para más de la mitad de los desempleados (53,4%), algo que evidencia la elevada temporalidad del mercado laboral español, con una tasa cercana al 27%. Por su parte, el despido o supresión de puesto -se incluyen aquí, por tanto, las regulaciones de empleo- se redujo un 5,9% en 2018 y fue la razón de que se quedaran sin trabajo un 10,9% del total de parados, aún así seis décimas más que en 2017.
El Ine analiza además en esta encuesta las ocupaciones que tienen más y menos paro. Son los profesionales de la sanidad y los servicios sociales los que tienen una tasa de desempleo más baja, del 7,7%, lo que supone casi la mitad que la media nacional, que se situó el año pasado en el 15,25% de media.