España, tras diez años, encara la salida del control de déficit excesivo de Bruselas
edurne martínez | bruselas
Las cuentas del Gobierno de Sánchez recibieron ayer martes un importante espaldarazo de Bruselas. Y es que Eurostat, la oficina estadística de la UE, confirmó el dato de déficit público de España a cierre de 2018, que asciende a 29.983 millones, lo que equivale al 2,48% del PIB. A pesar de ser cifras aún muy elevadas, significa que rebaja en 0,15 puntos porcentuales las estimaciones del Ministerio de Hacienda, que cifraban el déficit en el 2,63%, es decir, 31.805 millones. La diferencia de 1.800 millones entre Hacienda y Eurostat se debe a que Bruselas considera que no hay que computar todavía determinados pagos pendientes de sentencia judicial firme.
La segunda buena noticia -aunque esta no es una sorpresa- es que por primera vez en 10 años España ha cerrado el año con un déficit por debajo del 3%, lo que le permite salir por fin -si se confirma la tendencia a la baja del desequilibrio- del procedimiento de déficit excesivo en el que estaba inmersa desde 2009. Esto supone un alivio para el Estado, que no tendrá que someterse a una vigilancia tan estricta por parte de Bruselas en los próximos meses.
Para ello, la Comisión Europea estudiará las nuevas previsiones macroeconómicas para 2019 y 2020 que presente en mayo y propondrá en junio su salida del procedimiento de déficit excesivo al Consejo Europeo, que podría dar el visto bueno ese mismo mes.
En las últimas previsiones de la Comisión se apuntaba a que España tendría un desvío del 2,1% en 2019 y del 1,9% en 2020. Habrá que esperar para ver qué opinión tiene seis meses después para ver si España pasa del denominado ‘brazo corrector’ al ‘brazo preventivo’, que vigila de una forma más flexible el déficit estructural, la deuda y el gasto público de los países comunitarios.