Repsol pide una transición energética «posibilista» que evite daños a la economía
j. m. camarero | madrid
El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ha puesto algunos ‘peros’ a los planes de transición energética remitidos por el Gobierno a la Comisión Europea al recomendar que esta trayectoria sea «ordenada y posibilista». La advertencia del ejecutivo llegó ayer en su discurso ante los accionistas en la junta que la compañía celebró en Madrid, donde pidió que ese camino planteado «combine la reducción de gases invernaderos con la reconstrucción del tejido industrial». A su juicio, muchos de los planteamientos que se están poniendo sobre la mesa, pueden afectar a una parte de la economía en términos de actividad, desarrollo y también de puestos de trabajo.
Para el presidente de Repsol, este «ambicioso» proyecto de transición «no es suficiente» para hacer cambiar el sentimiento de otros países que, por ejemplo, no pretende renunciar al carbón al menos hasta 2038. «Cuando pensamos que España tiene que liderar, vayamos con cuidado por los costes que puede provocar este liderazgo. No somos tan relevantes en Europa», ha advertido.
El presidente de la petrolera ha instado a «no despreciar ninguna tecnología» energética. También mantuvo su compromiso con un modelo de transición energética. La compañía española pretende reducir hasta el año 2040 un 40% las emisiones de CO2. Y lo hace en las plantas de producción, así como en los combustibles que genera y toda su cadena de actividad.