Bruselas relaja el control del déficit pero pide a España que cuadre 7.800 millones
salvador arroyo | bruselas
La Comisión Europea saca de su foco escrutador a la economía española. Por primera vez en diez años, la libera del procedimiento por déficit excesivo, ese brazo correctivo que refuerza la vigilancia sobre las finanzas públicas de los Estados, bajo amenaza de sanciones, y que se activa cuando el descruadre entre ingresos y gastos rebasa el umbral del 3% del Producto Interior Bruto (PIB). La decisión se esperaba desde hace meses y desde este miércoles es oficial. Porque España hizo sus deberes el pasado año, con un déficit del 2,5% y porque las previsiones para este y el próximo apuntan a que seguirá cumpliendo con ratios del 2,3% y el 2%, respectivamente.
«Ha sido un camino largo y ahora tiene que seguir trabajando para que sus cuentas públicas sigan en orden», resaltó Vladis Dombrowskis, vicepresidente del Ejecutivo comunitario. El país se colocó como alumno rezagado en 2009, con una decena más, y ha permanecido ahí hasta quedarse solo tras ir suspendiendo un examen tras otro por desfases que llegaron a moverse en el entorno del 10% los años más duros de la recesión.
La cuestión es que ya está. Ese trance se ha superado. Y la ministra de Economía, Nadia Calviño no ocultó su «satisfacción». Ahora «nos tenemos que centrar más en ajustes estructurales y no tanto en los déficits nominales», añadió. Porque España pasa ahora a otra fase. «Se situará bajo el brazo preventivo», precisó Dombrowskis. La fórmula generalizada en la UE es menos intrusiva y vela por que los números rojos no vuelvan a descontrolarse.
La lupa se coloca sobre el déficit estructural -que depende de las decisiones gubernamentales y no atiende a ciclos económicos-.
Y aquí a España se le volverá a leer la cartilla si se sale de la vía. En 2018 se quedó en el 2,7%, en 2019 puede llegar al 2,9% y, si Madrid no atiende a las recomendaciones comunitarias, descarrilará en 2020 (3,2%). Bruselas pide, por tanto, ajustes. Porque el equilibrio presupuestario debería lograrse ya en 2022. El planteamiento es recortar las diferencias en un 0,65% del PIB entre este año y el próximo. «En la línea», sostiene Calviño, con la pretensión del Ejecutivo.