La búlgara Georgieva, nominada para sustituir a Lagarde en el FMI

Salvador Arroyo
Kristalina Georgieva se convirtió ayer en la candidata de la Unión Europea a presidir el Fondo Monetario Internacional (FMI). La política y economista búlgara opta así a coger el timón de la institución financiera como relevo de Christine Lagarde, que el próximo 1 de noviembre entrará en el despacho principal del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfort.
Georgieva, actual directora general del Banco Mundial, consiguió más votos que su oponente, Jeroen Dijsselbloem, exministro holandés de Finanzas y expresidente del Eurogrupo. Pero no lo tuvo nada fácil, y de hecho no concitó el apoyo unánime de los Veintiocho.
Aun así, entre seguir en el bloqueo de la negociación, que llevaba implícito acrecentar la desunión entre las naciones comunitarias, y el pragmatismo, se optó por lo segundo. Los ministros de Economía y Finanzas necesitaron casi once horas de negociaciones por videoconferencia y dos rondas de votaciones vía correo electrónico. Pasadas las 21:30 horas, el rival holandés de la búlgara asumía la derrota en Twitter y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, utilizaba el mismo canal para felicitarla. Por el camino se habían quedado otros tres aspirantes más, entre ellos la ministra española de Economía, Nadia Calviño, que se retiró tras quedar relegada en el primer round.
De sólida trayectoria como número dos del Banco Mundial, institución gemela del FMI, la búlgara rivalizó hasta el último momento con Jeroen Dijsselbloem. La primera tenía el aval de Francia y el segundo, el de Alemania. Y en la mar revuelta, los países del Este y Sur de Europa se convirtieron en los principales valedores de la electa, mientras que desde el centro y el norte del club le llovieron más votos hacia el holandés. Con todo, las divergencias han sido tan acusadas, inéditas en la historia del FMI, que la UE puede quedar tocada.
La nominación no le garantiza per se el máximo cargo del FMI, aunque desde 1945, año de su fundación, ha prevalecido una norma no escrita: el control del Banco Mundial es estadounidense y el del FMI, europeo. La elección de Georgieva obligará, en cualquier caso, a promover un cambio en las normas internas del organismo: hoy por hoy establecen que el director gerente debe tener menos de 65 años. Y ella cumplirá el día 13 los 66.
Hasta llegar a la polarización del ‘Georgieva o Dijsselbloem’, ya se había facilitado el camino. Mismamente la española Nadia Calviño, directora de presupuestos de la Comisión antes que ministra de Economía, retiró anteayer su candidatura para evitar mayores tensiones en la UE.