España revisará al alza la previsión de crecimiento pese a los vientos de crisis global
J. A. Bravo | Madrid
Pese a las sospechas crecientes de una posible crisis a nivel mundial, que de momento ya se está constatando en una fuerte desaceleración de la actividad que está acusando de forma especial la zona euro, el Gobierno no varía sus expectativas macroeconómicas por ahora.
«Siguen vigentes», insistieron ayer fuentes del Ejecutivo, y eso que dos de cada tres productos que España vende en el exterior tienen como destinatarios precisamente a los socios europeos.
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, reafirmó ayer el mismo mensaje lanzado antes de las vacaciones estivales por la titular de Economía, Nadia Calviño, y el propio jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez: revisarán este otoño al alza la previsión de aumento del Producto Interior Bruto (PIB) para 2019, que en la actualidad mantienen en el 2,2%, y lo harán «a pesar de la situación de la zona euro», según dijo en declaraciones a la emisora Onda Cero. De hecho, la Comisión Europea lo situó en el 2,3% en su última revisión de expectativas y el Banco de España en el 2,4%.
Pero ambas estimaciones se conocieron antes de que Eurostat desvelara a mediados de agosto los malos datos de crecimiento económico de la zona euro en el segundo trimestre, con el PIB alemán contrayéndose una décima, Italia estancada en el 0% y Francia mejorando apenas un 0,2%.
Cierto es que España mantiene un avance bastante superior al de sus socios —de un 0,5% de abril a junio, pese a bajar dos décimas respecto a los primeros meses de 2019—, pero no lo es menos que su déficit comercial aumentó casi un punto en el primer semestre por culpa del descenso acusado en las exportaciones de automóviles (–5,7%), debido justamente al fuerte frenazo de este sector en Europa.