Diario de León

El desplome del consumo congelará la economía en la segunda mitad del año

Los altísimos precios obligan a limitar las compras, lo que reduce la facturación de las empresas

La ministra Nadia Calviño. JULEN WARNAND

La ministra Nadia Calviño. JULEN WARNAND

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Los españoles se están ajustando mucho el cinturón. La subida desbocada de los precios y la incertidumbre de cara al futuro están obligando a los consumidores a pensar muy bien sus compras antes de gastar. Hacer la misma compra que el año pasado cuesta 200 euros más por persona, lo que en una familia de cuatro miembros se traduce en 800 euros extra este año, hasta sumar 9.200 euros de media por hogar, según datos de Allianz.

Una situación que, pese a algunas promesas mal calculadas, se extenderá durante el segundo semestre del año, abandonando así la esperanza de que este fuera el año de salida de la crisis. Los huevos cuestan un 25% más que hace un año, la leche un 16% y el pan un 13%. Pero lo que más llama la atención es el encarecimiento del aceite, nada menos que un 45%. Con este panorama, a los españoles no les queda otro remedio que ajustar sus hábitos de consumo. La consultora Kantar detalla que cuatro de cada 10 familias buscan promociones en sus compras, sustituyendo unos alimentos por otros y prefiriendo marcas blancas. Hasta ahora el gasto de los hogares se ha reducido un 3%, pero temen que llegue hasta el 10% en el segundo semestre porque hasta ahora se tiraba de ahorros.

En su último informe de perspectivas económicas, el Banco de España reconoce que no habían previsto el hundimiento de la demanda que se está observando desde que comenzó el año. Sus proyecciones indican que el consumo de las familias crecerá solo un 1,4% este año, cuando hace solo tres meses preveían un 4,5%, la misma tasa con la que se cerró 2021 después del desplome del año del confinamiento (-12%). Pero es que la OCDE va más allá y anticipa un crecimiento del consumo casi nulo, del 0,1% para este año, cuando antes se esperaba un fuerte impulso (3,7%) por la liberación del sobreahorro generado por la pandemia. «La sociedad se está enfrentando a una tormenta perfecta en la que el coste de la energía y de las materias primas están provocando un alza generalizada de los precios, también en la alimentación», explica Ignacio García Magarzo, director general de Asedas, la Asociación de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados. En su opinión, las empresas alimentarias llevan haciendo desde hace meses «un ejercicio de contención de precios» para que los consumidores noten la presión lo menos posible y evitar una «retracción del consumo similar a la que vivimos en la crisis de 2008». Por lo que la subida de precios podría empezar a notarse más aún en lo que queda de año.

Desde NielsenIQ detallan que los españoles están reduciendo el consumo de los productos que más han subido de precio, aunque algunos, como el aceite o la leche, es «difícil dejar de comprarlos». Según sus datos, las familias han reducido el consumo de aceite en un 1,7% tras haber experimentado un aumento de precio de casi un 45% en mayo. Un descenso similar ha tenido la leche, difícil de sustituir por otro alimento. Pero mayor ha sido el de las frutas y verduras, del -3,3%, después de haberse encarecido un 8,7%.

Además, productos como la pasta se venden más ahora que antes (+7%) probablemente debido a la subida de otros más caros como la carne o el pescado, señalan desde la consultora.

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