Familias y empresas aguantan la desaceleración casi sin impagos
La morosidad se mantiene en el 3,56% en septiembre, pese a las advertencias del BE
La resistencia del mercado laboral se ha convertido en el mejor escudo frente a la desaceleración del crecimiento económico y al impacto de las subidas de los tipos de interés en los hogares españoles. Uno de los datos que mejor refleja esta situación es el de la morosidad, que los bancos han logrado mantener a raya, pese a algunas señales de alarma como el reciente repunte, aunque limitado, en el segmento hipotecario. Los últimos datos del Banco de España reflejan que la situación se repite en septiembre, con la morosidad del crédito anclada en el 3,56%, igual que el mes anterior. Una referencia en la que mucho tiene mucho que ver el frenazo registrado en los impagos. En concreto, apenas aumentaron en 20 millones de euros en el mes, hasta los 42.081 millones de euros. Y la cifra es inferior a los 43.159 millones de cierre de 2022. Además, esta vez, la cartera crediticia creció hasta 1,183 billones de euros, por encima de los 1,182 billones de julio, aunque inferior a los 1,21 billones de finales del pasado ejercicio.
En todo caso, los datos indican que familias y empresas, por lo general, están haciendo frente a sus cargas financieras, a pesar de que la desaceleración es cada vez más palpable, en un momento en el que el PIB creció un 0,3% en el tercer trimestre respecto al anterior (un 1,8% en variación interanual, frente al 2% del trimestre precedente). La merma en el saldo de dudosos contrasta con el duro discurso que el Banco de España ha reforzado en los últimos meses para advertir al sector de la urgencia de hacer mayores provisiones frente a futuros shocks. Es decir, temen un incremento de los impagos y un deterioro del valor de los activos por la desaceleración del crecimiento económico y quieren que las entidades aumenten al menos en la misma proporción su colchón ante los riesgos que se avecinan.
El temido repunte de la mora no termina de llegar, a pesar de que los denominados préstamos en vigilancia especial han crecido en los últimos tiempos.