Diario de León

Los hogares compran un 10% menos de alimentos ante la constante subida de precios

La producción de esta industria cayó casi un 3% en 2023 por los efectos de la sequía

Los alimentos sufren los efectos de la inflación. ISMAEL HERRERO

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Clara Alba
Madrid

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El actual ciclo inflacionista no solo ha provocado que las familias españolas midan al milímetro su presupuesto diario para compaginar el pago de facturas o de la hipoteca con una cesta de la compra cada vez más cara. La subida de precios ha derivado en una caída del 10% en el consumo de alimentos en los hogares en términos de volumen, hasta los 22.310 millones de kilos según datos de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB).

«Los índices de consumo son un reflejo de cómo la situación inflacionaria ha penalizado a las familias», indican desde la patronal. Es más, el gasto acumulado en estos productos entre y noviembre (últimos datos disponibles) se ha mantenido estable en 66.371 millones de euros, pero el gasto per cápita en torno a los 1.410 euros sí refleja una ligera caída del 1,26% respecto al mismo periodo del año anterior. Pese a la reciente moderación de la inflación de los alimentos -que cerró marzo en el 4,3%- llenar el carro de la compra sigue siendo más caro que hace un año. Y la preocupación es que el cambio de hábitos del consumidor y la preferencia por productos más baratos -en muchas ocasiones de peor calidad- y con menos frescos en la dieta diaria termine por acoplarse para siempre. Impacto en el sector En todo caso, la principal preocupación del sector no es esta caída del consumo, anticipando que parte del mismo se podría haber desviado hacia otros canales fuera del hogar, como el hostelero. Lo que más pesa sobre la industria es el descenso de la producción que, como explicó el director general de FIAB, Mauricio García de Quevedo, cayó un 2,6% en 2023. Es el primer descenso desde 2020, un año excepcional marcado por el impacto de la pandemia en esta actividad. Y habría que remontarse a 2013, justo hace una década, para observar una caída anterior. «Este retroceso es el resultado de la influencia inflacionaria en los costes de la industria, combinado con una debilidad en las exportaciones y la demanda interna que se ha agudizado por los episodios de sequía prolongada en España», advierten desde FIAB. Precisamente, la sequía comienza a ser foco de preocupación de esta industria que tiene en el agua una materia prima vital. Esta misma semana, el productor de vinos espumosos y cava Freixenet ha anunciado un ERTE para 615 trabajadores que comenzará a aplicar en mayo e irá acomodando a la intensidad del impacto de este efecto climático.

Ya en 2023 el número de empresas activas en este sector cayó un 6,5% hasta contabilizar un total de 28.335. Los cierres se concentraron sobre todo en las más pequeñas.

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