Calculan que hasta el momento se han perdido 280 millones de euros
La venganza del IVA recrudece la tensión y lleva a la guerra fiscal
Los nuevos aranceles se sumarán a los que siguen vigentes desde 2017 y afectan a productos españoles
El presidente estadounidense Donald J. Trump desciende del Air Force One.
La deriva proteccionista de Donald Trump ha escalado esta semana un peldaño más con su decisión de imponer aranceles recíprocos a sus socios comerciales. Esta decisión implica gravar las compras con tasas equivalentes a las que otros países imponen a las exportaciones estadounidenses y la Unión Europea se sitúa como uno de los principales damnificados. Casi 28.000 empresas españolas exportan a Estados Unidos, un mercado que, aunque no es el prioritario para España, supone ventas por valor de 16.600 millones al año, cerca del 5% de las exportaciones totales.
Los aranceles no son una sorpresa, no solo porque el líder republicano lleva amenazando con ello desde que empezó la campaña electoral, sino porque en su anterior mandato (2017-2021) ya aplicó una serie de gravámenes extra a productos españoles, como el aceite de oliva, el vino, el queso o los cítricos, que afectaron en gran medida a las ventas. En concreto, el mandatario impuso aranceles adicionales a 113 productos españoles en medio del contencioso por los subsidios a Airbus y Boeing. La inmensa mayoría fueron suspendidos en 2021 con la llegada de Joe Biden, pero hay algunos que siguen aplicándose desde entonces.
Es el caso de la aceituna española, que en su variedad de mesa negra ha perdido el 70% de sus ventas en suelo norteamericano desde que en el primer mandato de Trump recibió un arancel de más del 30% que no fue derogado tras la llegada del líder demócrata. Este alimento sufre una política proteccionista debido a la presión que ejercen los productores locales de California, pero la nueva oleada prevista de aranceles podría complicar más su situación y la de otros productos. Desde la Asociación de Exportadores e Industriales de Aceituna de Mesa (Asemesa) aseguran que siguen buscando nuevos países para colocar en mercados rentables las aceitunas que se producen en España y que ya no interesa vender en EE UU, al tiempo que continúan luchando para que se retiren estos aranceles.
Calculan que hasta el momento se han perdido 280 millones de euros y no hay perspectivas de que la situación mejore. En junio de 2021 se logró eliminar este gravamen a las exportaciones agroalimentarias españolas, pero las pérdidas fueron millonarias. Por eso la industria teme ahora unas consecuencias similares. No solo el sector agro está preocupado. La industria del metal prevé incluso recortes de plantilla por el impacto negativo del proteccionismo estadounidense. Confemetal lo advierte en su último informe de coyuntura donde avisa de las consecuencias directas de los aranceles ya anunciados por Trump del 25% al acero y al aluminio sobre la industria del automóvil, que además actúa de tractor de otros segmentos de actividad. En España el sector del acero y del aluminio exporta unos 400 millones de euros a EE UU con empresas como Tubacex o Acerinox en el foco.
La aplicación de un IVA del 21% que, con carácter general, se aplica a los bienes y servicios que se consumen dentro de la UE no es una medida proteccionista como tal, pero Washington lo ha interpretado como un arancel directo para justificar la necesidad de subir las tasas a los Veintisiete, puesto que la nueva Administración lo considera un trato injusto para sus productos.
España compra a las firmas estadounidenses más bienes de los que ellos importan de nuestro país y se sitúa como el segundo territorio de la UE con un mayor déficit comercial con EE UU: 5.700 millones de euros, según los últimos datos de la Comisión Europea correspondientes a 2023. Pero el actual escenario de incertidumbre ha colocado en el centro de la diana a sectores como el agroalimentario, el farmacéutico y automovilístico por la elevada integración de la industria española en la cadena de suministro de Alemania.