Sabadell se aferra al dividendo para retener a sus accionistas frente a la opa

Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell.
Banco Sabadell se aferra a su capacidad de mejorar el dividendo para retener a sus accionistas, que son los que tienen la última palabra en la opa lanzada por BBVA. La operación entra en unas jornadas clave en las que la vallesana espera poder encarrilar la venta de su filial británica TSB, con el objetivo de entorpecer los intereses del banco de Carlos Torres —al obligarle a ajustar el canje inicial— y, de paso, reforzar su capacidad de retribución.
El pago al accionista ha sido un pilar en la estrategia de defensa del Sabadell desde que estalló la operación. Es más, el banco ha mejorado en varias ocasiones su promesa inicial de repartir 2.400 millones entre sus inversores, hasta la estimación actual de 3.400 millones, entre dividendos y recompras de acciones de 2024 y 2025. El mercado descuenta ahora que, si finalmente llega una oferta en firme por TSB, Sabadell empleará parte de la venta para volver a elevar la cifra. A la espera de la decisión del Consejo de Ministros del próximo martes 24 de junio —cuando se conocerá si se imponen nuevas condiciones a BBVA— el plan de la catalana pasa ahora por apostar todo a los accionistas, consciente de que los trámites institucionales (BCE, Competencia, el propio Ejecutivo y, después, la CNMV), serán superados por el banco con sede en Bilbao. Por eso, demostrar mayor músculo para pagar más dividendo puede ser vital para seducir a sus inversores, de cara a la futura apertura del periodo de aceptación. Los analistas de Jefferies calculan que el valor en libros de TSB es de unos 1.800 millones de libras (2.100 millones de euros).
«Estimamos que Sabadell liberaría unos 1.800 millones de capital si vende a ese precio, que podrían ser devueltos a los accionistas con un dividendo extraordinario o recompras de acciones", apuntan los expertos en un informe sobre la operación, para la que hay dos candidatos que parten con ventaja: Barclays y Banco Santander. Cabe recordar, además, que el compromiso del banco pasa por que todo lo que exceda del 13% del capital, lo repartirá entre sus accionistas. La venta, no obstante, perjudicaría la escala de la entidad de Josep Oliu y limitaría la diversificación de sus ingresos. Pero Sabadell juega ya en el corto plazo, dispuesto a echar el resto en esta recta final de la opa.
Fuentes del entorno explican que el banco espera tener encarrilado el proceso de venta de TSB a partir de la próxima semana, con los acercamientos iniciales que ha recibido estos días y que sí respetarían el denominado deber de pasividad que impide a una empresa opada tomar la iniciativa de vender activos. La idea es que esos acercamientos se conviertan en una propuesta formal en los próximos días, para que el banco pueda convocar una Junta de Accionistas que votaría la oferta. Para ello, primero debe reunirse el consejo, con lo que se espera que esa convocatoria pueda realizarse en la primera semana de julio. Ahí comenzaría el plazo mínimo de 30 días para la Junta y el encuentro podría celebrarse a finales de julio o incluso principios de agosto, en plena época estival y, previsiblemente, complicando un poco más la opa al coincidir con fechas clave como la aprobación del folleto por parte de la CNMV e incluso la apertura del periodo de aceptación.
En su análisis publicado ayer, Jefferies reconoce que el anuncio de una posible venta de TSB ha vuelto "más compleja" la operación de BBVA, aunque afirma que la lógica estratégica de la operación "se mantiene intacta". En cuanto a la decisión final del Gobierno, apuntan a que podría mantener o suavizar los compromisos de la CNMC, o, en una situación sin "precedentes", endurecerlos, lo que podría motivar que BBVA presente un recurso contra la decisión y "retrasar teóricamente la operación unos meses más".
La filial británica, de lastre del negocio a motor de crecimiento
TSB ha pasado de ser un lastre en los resultados de Sabadell tras su integración a convertirse en una de sus principales bazas frente a la opa de BBVA. El banco catalán compró la entidad británica a Lloyds en 2015 por 1.700 millones de libras.
Durante unos años, Sabadell tuvo que afrontar el enorme coste extra que supuso la difícil integración de la plataforma tecnológica, más una multa por los problemas causados a los clientes. Pero superada la crisis, la filial británica fue ganando peso y en el primer trimestre de 2025 ya suponía el 22%de los ingresos de la entidad vallesana y el 19% de su beneficio neto.