Presenta un plan enfocado en dar más relevancia a este foro y darle más agilidad
El ministro Carlos Cuerpo busca un milagro para presidir el Eurogrupo
España trata de lograr el puesto por tercera vez en una votación en la que el español no es favorito

El ministro de Economía español, Carlos Cuerpo.
El ministro de Economía español, Carlos Cuerpo, aspira a convertirse en presidente del Eurogrupo, el foro económico de los países de la moneda común. Esta es la tercera ocasión en la que España presenta a un aspirante al cargo —lo intentaron, sin éxito, Luis de Guindos en 2017 y Nadia Calviño en 2020-. Y todo apunta a que, salvo sorpresa de última hora, el irlandés Paschal Donohoe, el actual presidente y favorito en las quinielas, volverá a revalidar el cargo. Donohoe cuenta con el apoyo de los ministros conservadores del Eurogrupo, que son mayoría dentro de este foro, por lo que no le sería difícil lograr los once votos necesarios para ser reelegido. Le basta con convencer a un par de ministros liberales o del grupo de los Conservadores y Reformistas (ECR). Cuerpo, por su parte, no contará de primeras con el apoyo de todos los socialistas —el ministro de Finanzas lituano, Rimantas Sadzius también se presenta-, pero la presencia de varios socialdemócratas en las carteras económicas de los gobiernos de coalición podrían darle opciones. Además, recientemente, cinco grandes países —Alemania, Francia, España, Italia y Países Bajos— firmaron una carta que llama a reformar el Eurogrupo, en un claro desafío a Donohoe. Pedían dar un impulso a este foro y aportarle más agilidad para que sea «más eficiente", lo que puede marcar un punto de inflexión a la elección del presidente del Eurogrupo. Una de las propuestas es limitar el número de debates para lograr «un ímpetu político más fuerte", en un foro que ha ido perdiendo relevancia desde la crisis financiera de 2007. Queda aún por ver si ese malestar con el ministro irlandés se convierte en apoyos para el aspirante español. La votación será secreta y, si ningún candidato logra los 11 votos necesarios, es tradición que aquel con menos respaldo se retire. En su decisión, los ministros deberán tener muchos aspectos en consideración: el equilibrio de poderes dentro de las instituciones comunitarias —después de que el Partido Popular Europeo ganara fuerza en las elecciones europeas— y también el reparto geográfico. En este punto, Cuerpo cuenta con la desventaja de que ya hay dos españoles en puestos de responsabilidad: Nadia Calviño, al frente del Banco Europeo de Inversiones (BEI); y Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE). Fuentes del Ministerio de Economía apuntan que han estado en contacto con el resto de representantes del Eurogrupo y que la candidatura española ha tenido muy «buena acogida", lo que invita al «optimismo». Añaden que el ministro ha presentado una propuesta «muy constructiva", enfocada en dar más relevancia a este foro y dotarlo de una mayor agilidad y efectividad. Además, subrayan que la elección de Cuerpo como presidente del Eurogrupo supondría un espaldarazo para España, que vería reforzada su presencia y relevancia dentro del bloque comunitario. En la carta de motivación que acompaña su candidatura, el ministro español destaca que «es momento de fijar una renovada y ambiciosa agenda para la zona euro", que permita reforzar la integración económica, profundice en la integración y consolide el euro como pilar de la estabilidad y la soberanía económica. Cuerpo sostiene que el Eurogrupo jugará un papel clave como foro de coordinación y dirigirá la agenda política compartida de los países del euro, un club al que Bulgaria se sumará el 1 de enero de 2026, convirtiéndose en el vigésimo país de la eurozona. Entre sus prioridades estaría finalizar la Unión Bancaria, resolver los cuellos de botella europeos y reforzar la autonomía estratégica del bloque. El aspirante español es de sobra conocido en Bruselas y —si finalmente no lograra ponerse al frente del Eurogrupo— su campaña podría servirle de cara a postularse a algún otro puesto europeo en el futuro, como ya ocurrió en su momento con Calviño y De Guindos.