«No hay nada predeterminado sobre la evolución futura de los tipos de interés»
LUIS DE GUINDOS Vicepresidente del Banco Central Europeo. Encara la recta final de su mandato en el olimpo de las finanzas europeas con la incertidumbre sobre el papel que jugará Europa en el nuevo orden mundial impuesto por Trump y se muestra comprensivo ante la “desazón” de los ciudadanos por los precios
De Guindos, Premio Internacional Navarra Puerta de Europa de Diario de Navarra.
Mucho antes de su llegada en 2018 a la vicepresidencia del Banco Central Europeo, a Luis de Guindos Jurado (16 de enero 1960) ya le tocó lidiar con Bruselas y los mercados. Ocupó la cartera de Economía y Competitividad entre 2011 y 2016 y la de Economía, Industria y Competitividad entre 2016 y 2018 y será recordado como el ministro que pidió el rescate de España. “Tenía sus pros y sus contras, pero la alternativa a no pedir aquel rescate bancario hubiera sido el rescate completo de España”, confesaba el viernes en Pamplona tras recibir el III Premio Internacional Navarra Puerta de Europa de Diario de Navarra por su contribución a la construcción del proyecto europeo en los últimos 25 años.
Desde el olimpo de las finanzas europeas, se muestra comprensivo ante la “desazón” de los ciudadanos por los precios y remarca que el BCE, cuyo principal objetivo es mantener la estabilidad de los precios, no tiene nada “predeterminado” sobre la evolución futura de los tipos de interés. “Iremos reunión a reunión”. Le ha tocado hacer frente a situaciones tan complejas como una pandemia y afronta ahora la recta final de su mandato -dejará la institución en junio de 2026- con la incertidumbre sobre el papel que jugará en el nuevo orden mundial que ha impuesto Trump tras su regreso a la Casa Blanca una Europa debilitada y con desafíos como el de acelerar su integración o el lanzamiento del euro digital.
—¿Espera alguna sorpresa más para lo que le resta de mandato?
—Espero que no haya sorpresas o al menos que las sorpresas sean positivas. El entorno internacional ha cambiado y Europa tiene que hacer un planteamiento nuevo, en el cual la integración debe acelerarse. Es la única respuesta para hacer frente a este nuevo entorno, pero también a los desafíos domésticos. Los movimientos populistas están ahí, y la única alternativa viable para mantener nuestro nivel de vida es con más Europa y más integración.
—En febrero dijo que estábamos ante la situación más incierta desde la Covid. ¿Ha cambiado el escenario con la firma del acuerdo comercial entre la UE y EEUU?
—La incertidumbre se ha reducido como consecuencia de la firma de ese acuerdo. Aunque tiene aspectos positivos, las tensiones proteccionistas van a aumentar globalmente lo que afectará a la economía mundial y especialmente a la europea por su carácter muy abierto. Nos tendremos que adaptar a la nueva situación, pero Europa siempre acaba respondiendo.
—Volviendo a ese acuerdo. Que la UE haya terminado aceptando un 15% de arancel, ¿no es claudicar ante Trump?
—Yo no diría eso. El entorno no era sencillo y la solución ha sido la más positiva dentro de las alternativas que había. El mayor proteccionismo acabará siendo negativo para todos, pero la administración americana tiene una elevada capacidad de negociación y la Comisión Europea ha tenido que ajustarse a ello.
—Cuando todavía quedan flecos en esa negociación, Trump ya ha amenazado a Europa con más aranceles si persigue a las empresas tecnológicas.
—Queda el tema del automóvil y cuestiones que afectan al ámbito farmacéutico y sí, también está el tema de los servicios digitales.
—¿Y qué va a hacer Europa?
—La Comisión Europea tendrá que negociarlo de alguna manera.
—¿Tiene calculado ya el BCE el impacto que van a tener los aranceles?
—Todavía lo estamos calculando. En las últimas proyecciones manejábamos dos escenarios: uno con aranceles del 10% sin reacción por parte de Europa y otro con aranceles del 20% y reacción de Europa. El impacto era de menor crecimiento económico y de menor inflación en el caso más negativo. La solución ha estado entre esos dos escenarios.
—Además del arancelario están los riesgos de la desregulación, cuestiones fiscales, inmigración... ¿Cuál le quita más el sueño al vicepresidente del BCE?
—Todos, aunque el tema fiscal es especialmente preocupante tanto en Estados Unidos como en Europa. En el caso de Europa es como consecuencia del aumento del gasto en defensa. Tenemos que pasar de una media del 2% al 3,5% y no todos los países están en la misma situación ni tienen el mismo margen para implementarlo.
—¿Qué solución plantea?
—El incremento del gasto en defensa es una prioridad política de máximo nivel para Europa. Si queremos llevarlo a cabo y evitar incertidumbres y tensiones en los mercados de deuda pública, es muy importante poner en marcha instrumentos de financiación conjunta.
—En España ese incremento se traduce en unos 25.000 millones en cuatro años pero ni hay acuerdo ni presupuestos.
—Implica subir el gasto un punto y medio adicional. La subida no será en un año sino en varios, pero evidentemente tendría un impacto en los resultados presupuestarios. Aunque el compromiso de España no es llegar al 3,5%, para un incremento de ese nivel de gasto, contar con presupuestos aprobados debería ser un requisito fundamental en cada uno de los años hasta llegar al objetivo comprometido.
—Ha defendido tras recibir el premio que debemos leer con precaución los datos de crecimiento de Europa, pero ¿qué le preocupa más, el bajo crecimiento de Europa, la situación de Alemania o la inflación?
—Ha habido cierta volatilidad: el primer trimestre hubo un incremento elevado, el segundo fue mucho más reducido y el tercero creemos que va a ser similar al segundo. Hay dos elementos que introducen volatilidad: uno es la contribución de Irlanda, que tiene unas subidas y bajadas muy intensas. Otro es el anticipo de operaciones de exportación que incrementaron el crecimiento en el primer trimestre pero en el segundo se han revertido. Los riesgos actuales al crecimiento económico son a la baja, muy ligados a la evolución de la exportación europea, pero un dato positivo es la buena evolución del mercado laboral. Además, hemos evitado la recesión en un entorno de mucha incertidumbre.
—¿Es posible seguir bajando los tipos de interés en medio de tanta incertidumbre?
Dependerá de los datos económicos. El nivel actual de tipos de interés es el adecuado aunque las circunstancias pueden cambiar dado el nivel de incertidumbre y las dudas que existen en la economía mundial. Por eso nuestro planteamiento es abierto. No tenemos nada predeterminado en relación con la agenda futura de tipos de interés y vamos a ir reunión a reunión.
—La próxima es en septiembre y la apuesta de los mercados es que habrá una nueva bajada de tipos en el segundo semestre.
—Los mercados hacen sus apuestas y a veces aciertan y a veces se equivocan.
—Desde el BCE se da por controlada la inflación pero lo que ve el ciudadano es que todo cuesta más que antes.
—Entiendo la desazón del ciudadano porque todo está un 20-25% más caro que hace 2 o 3 años. Sin embargo, ese nivel de precios es la consecuencia de la acumulación de tasas de inflación muy elevadas, por encima del 10% Mediante la reducción de la inflación, que es el objetivo principal del BCE, lo que vamos a intentar es que ese nivel de precios se estabilice a futuro.
—¿Cómo se perciben desde Europa los cuestionamientos a la independencia de la Reserva Federal? ¿Qué impacto tendría en la política monetaria de la eurozona?
—Más allá de lo que es el caso de EE UU, en Europa los tratados son claros. El BCE es independiente y también es responsable y debe rendir cuentas ante el Parlamento y los ciudadanos. Toda la evidencia empírica pone de manifiesto que cuando un banco central implementa su política monetaria de forma independiente, los resultados en términos de inflación y de tipos de interés a medio y largo plazo son mucho mejores.
—¿Cree usted que la independencia de la Reserva Federal está en peligro?
—No voy a entrar en cuestiones de otros países. Hablo del principio general: que la independencia de un banco central es fundamental.
—En un mundo en el que China y EE UU llevan la delantera, ¿por qué a Europa le cuesta tanto tomar decisiones cuando los problemas ya están identificados?
—Hay cuestiones estructurales. La población está en un proceso de envejecimiento, por lo que la inmigración es necesaria. Debe ser controlada y ordenada, pero es imprescindible para Europa.
—Entre los desafíos del BCE está el lanzamiento del euro digital y ya se empieza a advertir sobre las implicaciones que puede tener sobre la privacidad. ¿Hay motivos para esa preocupación?
—La privacidad estará absolutamente garantizada. No pretendemos sustituir el efectivo, sino que el euro que ahora tenemos físicamente en nuestro bolsillo pueda tener un formato digital.
—Acabará su mandato en junio de 2026, ¿ya sabe lo que hará a partir de entonces?
—No tengo ni idea de lo que voy a hacer. En junio acabaré y tengo alguna oferta en el ámbito de la educación.
—¿Le incomoda que se le vayan a recordar como el ministro que pidió el rescate para España?
—Bueno, el que pidió el rescate bancario. Las consecuencias han sido claramente positivas para España. La evolución de la economía a veces depende mucho de los esfuerzos anteriores. La economía española empezó a crecer fuerte a partir del año 2013, por encima del 3%, y eso es lo que hay que intentar mantener a futuro. El rescate bancario tuvo sus pros y sus contras, pero la alternativa hubiera sido el rescate completo de España.
—¿Considera una injerencia las condiciones que el gobierno de España ha puesto condiciones en la OPA del Sabadell cuando en Europa lo que se predica es la unión bancaria y de capitales?
—Ahí no voy a entrar. Lo está valorando la Comisión. Nosotros ya hicimos nuestro informe, pero si queremos hablar de unión bancaria y de mercado de capitales no se deberían poner muchas dificultades a los proyectos que apuestan por ello.
—Dos fortalezas y dos debilidades de la economía española.
—Una fortaleza es el sistema financiero, que está muy saneado. Otra es que la economía española es competitiva. Entre las debilidades, una fundamental es la vivienda. Otra debilidad sería el incremento de gasto público, que se ha visto compensado con un incremento muy fuerte de la recaudación. Pero ese aumento ha tenido en algunos casos un carácter estructural, y los ingresos públicos van siempre a crecer a las tasas actuales.
—En la vivienda, ¿falta oferta o sobra especulación?
—Es la combinación de las dos cosas. La población ha crecido mucho por la inmigración. Es positivo para la economía. Pero también ha incrementado la demanda de vivienda y fundamentalmente la de alquiler. Además, se ha ido a una regulación que no es la más adecuada para incrementar la oferta en el mercado de alquiler.
—¿Qué medidas propondría usted?
No estoy aquí para proponer medidas. Es un análisis objetivo: hay un desajuste entre oferta y demanda, y ésta se ve muy afectada que la oferta está muy afectada en estos momentos por la regulación del mercado de alquiler.
—Los precios siguen subiendo y los créditos también, ¿hay riesgo de burbuja?
Es muy distinto a lo que tuvimos hace 15 años. El crédito promotor es mucho más moderado. Es cierto que los precios han crecido mucho, pero no hay una burbuja de crédito y las tasas de morosidad están en mínimos históricos. La banca española, mucho más saneada que la que teníamos hace 15 años con toda la problemática de las cajas, ha aprendido la lección.
—¿Hace falta consenso para llegar a un acuerdo en el tema de la vivienda?
El consenso sería fundamental, pero parece que no es una palabra de moda ahora en España y no es una buena noticia. Sería muy importante un gran pacto para el tema de vivienda porque los ayuntamientos y las comunidades están involucradas, no solamente un tema para la administración central.
—El problema no se puede achacar a un sólo gobierno, pero se ha agravado. ¿A qué lo atribuye?
Principalmente al incremento de la población que ha habido en los últimos cuatro o cinco años. Lo que está afectando a la vivienda es el incremento de la demanda de vivienda en alquiler y una regulación que retrae la oferta de alquiler.