La crisis del millón de chips hace tambalear la industria del mundo del automóvil

Imagen de archivo de un trabajador en una fábrica dedicada al diseño y fabricación de cargadores para coches eléctricos. EFE/Quique García
Escuchar la radio, arrancar sin la llave, que el retrovisor avise de que un vehículo se aproxima, la vibración del volante al salirse del carril o que las luces se enciendan solas en situaciones de escasa luminosidad. Todo eso ocurre en los coches más actuales gracias a unos dispositivos cuadrados o rectangulares —según el proveedor— y más pequeños que la cabeza de un alfiler. No solo están en los modelos recién salidos de la cadena de montaje. «¿Tienes un coche con ABS?", pregunta Ricardo Olalla, vicepresidente de ventas de Bosch Mobility para España y Portugal. «Pues también tiene", responde sin dudar. Son los chips, y hoy son tan importantes como las bujías, la correa de distribución o la junta de la trócola. Tanto que una empresa, Nexperia, ha puesto en alerta a todo el sector, de Europa a EE UU sin olvidar Japón. Esta firma, asentada en Países Bajos, pero con capital chino desde 2018, es un actor clave en la estabilidad de la industria automotriz global y, especialmente, europea. Después de que el pasado viernes China autorizara a reanudar las exportaciones de microchips, el sector respira aliviado, pero esta crisis ha hecho tambalear al mundo del automóvil durante semanas. Y eso que hasta el pasado mes de octubre su nombre apenas sonaba fuera del sector del automóvil. Dentro era —y es— de sobra conocida. «Es fabricante de componentes básicos", señala Olalla. De sus factorías salen 110.000 millones de chips al año, piezas críticas para la electrónica de los vehículos: desde los sistemas de frenado y gestión del combustible hasta los ajustes de los asientos o la asistencia al conductor. El 49% de esa producción se destina a las cadenas de montaje del Viejo Continente. «Sistemas críticos que, por sí solos, consumen un millón de chips a la semana", apunta una fuente autorizada del sector. "No es alta tecnología", aclara el vicepresidente de ventas de Bosch Mobility. Pero se consume en grandes volúmenes, aunque —puntualiza— «es fácil decirlo, no tanto encontrar nuevos proveedores». Y, en efecto, no está resultando sencillo. El pasado 16 de octubre la ACEA, la patronal europea de fabricantes de automóviles, advirtió en un comunicado que había recibido una notificación sobre «una serie de acontecimientos» que impedían a Nexperia seguir garantizando el suministro de chips.