El 'botín' del petróleo de Maduro no hace bajar el precio del crudo
El precio del barril sigue en el entorno de los 60 dólares
Trump ayer, en la Casa Blanca en la reunión con las petroleras mundiales.
El petróleo como botín estratégico ha sido la piedra de bóveda de la operación militar de EE UU contra Nicolás Maduro, pero el mercado como termómetro geopolítico apenas ha reaccionado a este movimiento pese a tener a dos países productores como protagonistas. El barril de Brent, de referencia en Europa, se ha mantenido desde comienzos de año, y a pesar de la captura del líder bolivariano, en el entorno de los 60 dólares. Una calma que contrasta con los fuertes movimientos que experimentó esta materia prima en episodios recientes como el ataque de Washington a Irán en junio del año pasado, cuando el temor al cierre del Estrecho de Ormuz, por el que transita cerca del 20% del petróleo mundial, disparó la cotización por encima de los 80 dólares.
Tras las grandes cifras —una quinta parte de las reservas mundiales de crudo están en este territorio caribeño-, la paradoja es que la producción de Venezuela a día de hoy es mínima. Y pese al repunte de la cotización a cierre del mercado el viernes por encima de los 63 dólares por la expectativa de la reunión de Donald Trump con los principales directivos de las petroleras para definir el acceso a las reservas del país en Venezuela, el mercado no percibe un impacto relevante en los flujos reales de oferta. La explicación principal está en los volúmenes y en los tiempos. Venezuela produce en torno a un millón de barriles diarios en un mercado global de aproximadamente 100 millones, y su capacidad para aumentar esa cifra en el corto plazo es muy limitada.
«Venezuela no puede aumentar su producción rápidamente. Como mucho podría sumar unos 300.000 barriles diarios el próximo año y eso es una gota en el océano", explica a este medio Jorge León, vicepresidente sénior y jefe de análisis geopolítico de la consultora Rystad Energy. Esa es la realidad que explica por qué el mercado no ha reaccionado de forma brusca pese al fuerte ruido geopolítico. «Esto no es Rusia ni Ucrania", zanja León.
Goldman Sachs, en su último análisis, considera que la situación en Venezuela abre escenarios con efectos "ambiguos pero modestos" para el petróleo este año y solo advierte una presión a la baja a partir de 2027 si el país logra recuperar producción de forma sostenida. Por ahora, los analistas de este banco de inversión mantienen su previsión central de precios medios para 2026 en 56 dólares por barril . Incluso en escenarios extremos, con aumentos o caídas de 0,4 millones de barriles diarios, el impacto que estima la entidad sería de apenas dos dólares arriba o abajo de su caso base. Es decir, una variación insuficiente para alterar la tendencia general.
Desde Julius Baer destacan que los riesgos de interrupción del suministro a corto plazo son mínimos y que la reconstrucción del sector petrolero venezolano será un proceso largo. "Mientras tanto, vale la pena distinguir el ruido geopolítico de la realidad sobre el terreno. Los últimos titulares sugieren que las importaciones estadounidenses de petróleo venezolano volverán en gran medida a los niveles de 2024", señala Norbert Rücker, director de Economía e Investigación de Próxima Generación del banco suizo.
Esta firma pronostica que el petróleo se moverá en el entorno de los 50 dólares durante gran parte de 2026. Estrategia de la OPEP Los expertos consultados tampoco esperan una reacción significativa por parte del cartel de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Esta organización lleva meses tratando de recuperar cuota de mercado y, aunque ha hecho una pausa temporal en los incrementos de producción a comienzos de año, la expectativa es que vuelva a aumentarlos. En ese contexto, un eventual aumento limitado del bombeo venezolano no alterará el equilibrio interno del grupo ni obliga a cambiar su estrategia. Y sólo un escenario extremo de colapso productivo obligaría a la organización a compensar la falta de suministro, algo que hoy no parece probable.
Lo que opina el leonés Turiel
Para Antonio Turiel, doctor en Física Teórica e investigador del CSIC, la clave no está solo en el peso real de Venezuela en el mercado, sino también en las dinámicas políticas que rodean a la OPEP: "La OPEP no va a hacer absolutamente nada porque está completamente controlada por EE UU y no va a haber ninguna guerra de precios ni nada que se le parezca". Más allá de la tensión local en el país caribeño, este experto sitúa los puntos calientes del petróleo a nivel mundial en territorios como Nigeria, Irán y en el bombardeo de refinerías rusas.
El diésel y la gasolina siguen abaratándose al margen de la geopolítica
El efecto del maremoto político y económico en Venezuela ha sido aún más inocuo en los precios de los carburantes. La gasolina y el diésel dependen menos de los movimientos del barril de petróleo en los mercados de futuros y más de la cotización de los productos ya refinados, además de factores como los impuestos, los costes logísticos y los márgenes comerciales, sin olvidar que cualquier variación en el precio de esta materia primera se traslada a los carburantes con un decalaje temporal.
Así, el inicio de año está siendo un alivio en los bolsillos de los conductores, con los carburantes acumulando su sexta baja consecutiva desde noviembre. No obstante, estos descensos tienen más que ver con las condiciones de oferta abundante y con dinámicas propias del mercado de combustibles en Europa que con la situación en Venezuela. De esta forma, el precio medio del litro de gasolina se situaba la semana pasada en 1,437 euros tras caer un 0,21% en la última semana, lo que supone un recorte acumulado del 3,5% desde comienzos de diciembre. En el caso del diésel, el precio medio bajó hasta los 1,385 euros por litro, con una reducción acumulada cercana al 5%.