Pero al llegar agosto, vaya valla...
La calle Ancha sigue luciendo argumentos poco propicios para atraer turismo

Estado que mostraba ayer la calle Ancha.
Fue una de las zonas estratégicas del comercio leonés, es uno de los puntos centrales del turismo local y no cabe duda de que es área de obligado paso para los pasos de Semana Santa.
Pero lejos de hacer honor a todas esas características, la calle Ancha es un vivero constante de obras de nunca acabar y ayer sin más lejanía en el reloj, amaneció como se puede comprobar en la imagen, con una valla por los suelos.
A los excesos sabatinos se le unen los portales aledaños, regados con elementos de la biología humana masculina y con la inmundicia hecha expresión lamentable.
Entre la dejadez de un lado, el escaso civismo de otro y el pasotismo generalizado, León languidece. Con muchos de sus habitantes fuera estos días, eso sí. Pero siempre hay un viaje de vuelta.
Lo cantaron The Refrescos en los finales de los años ochenta. Y tenían razón. "Aquí no hay playa".