Hacienda hace caja con la subida del diésel, que apunta a dos euros/litro
El alza de precios por la crisis en Oriente Medio reabre el debate sobre si rebajar el IVA

Una gasolinera marca el combustible diésel por encima de los dos euros/libro este domingo.
El fantasma de los dos euros por litro de gasolina amenaza con golpear el bolsillo de los conductores por el aumento desorbitado de los precios de los combustibles desde que se recrudeció la tensión geopolítica en Oriente Medio. Con el precio del barril de petróleo en el entorno de los 100 dólares, amagando con subir o bajar de esta cota con cada parte de guerra del presidente Donald Trump, el precio medio de la gasolina escaló la semana pasada un 7,7% hasta los 1,60 euros y el del diésel un 15% hasta los 1,64 euros, la mayor subida en ambos casos desde el inicio de la guerra de Ucrania. Este encarecimiento está teniendo otro impacto directo en las arcas públicas, ya que los hidrocarburos en España están doblemente gravados: con el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (IEH) y el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).
El primero se divide en un tramo general y uno especial. En el caso de la gasolina, el coste del impuesto general es de 0,4007 euros por litro, y el especial de 0,072 euros, lo que da un total de 0,4727 euros por litro. En el caso del gasóleo, el tramo general es de 0,307 euros por litro más el mismo tramo especial, sumando 0,379 euros por litro. Pero la particularidad del Impuesto Especial es que su cuantía no varía con el precio del carburante, sino que se fija por litro. Es decir, que a mayor precio base, menos pesa esta tasa sobre el porcentaje total, aunque el consumidor no lo perciba así. Además de esta tasa, se aplica un 21% de IVA al precio final, es decir, después de incluir el coste base y el impuesto especial. Este gravamen eleva aún más la cifra total pagada por el consumidor. A la espera de que la Agencia Tributaria divulgue la próxima semana las cifras definitivas de 2025, el Fisco ingresó por el impuesto especial más de 12.500 millones de euros y otros 8.400 millones por el IVA de los carburantes, lo que supone una recaudación total de 20.910 millones por estos dos conceptos. Hasta febrero, la recuperación de impuestos rebajados tras la crisis de Ucrania ya había aportado más de 2.100 millones al Estado. Y si se observa la evolución de los precios de los combustibles en las estaciones de servicio, la barrera psicológica de los dos euros que se alcanzó en julio de 2022 —2,141 euros en el caso de la gasolina y 2,1 euros en el del diésel— podría alcanzarse en las próximas semanas si el ritmo de subida se mantiene con la misma intensidad. Este alza de precios añade ahora más presión sobre la energía y los ingresos fiscales. El precio final que abona el consumidor por litro de gasolina se desglosa así: el 49% se va en los dos impuestos citados, el 32% en el coste del combustible y el 19% restante en costes de distribución y márgenes, según la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE). En el caso del diésel, estos porcentajes representan el 44%, el 36% y el 20%, respectivamente. Es este reparto en la formación del precio final del surtidor el que explica, precisamente, que a raíz de esta crisis en Ormuz el diésel ha perdido su ventaja fiscal frente a la gasolina porque el precio de la materia prima pesa más en el gasóleo que en la gasolina.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ya ha advertido de que las estaciones de servicio están vendiendo combustible refinado con petróleo adquirido a precios muy inferiores a los actuales, instando a reforzar la vigilancia sobre el mercado.