El BCE mantiene tipos, pero teme más inflación
Calcula que los precios cerrarán el año en el 2,6%, siete décimas más de lo previsto
Christine Lagarde.
La guerra en Irán hace temer un aumento de la presión inflacionista por los precios de la energía en Europa. A falta de evaluar el alcance total del conflicto en Oriente Próximo, el Banco Central Europeo (BCE) optó ayer por mantener los tipos de interés en el 2% por sexta reunión consecutiva. El organismo teme, con todo, una subida en los precios —provocada por el mayor coste de la energía— y un retroceso en el crecimiento económico. Y será «la duración y el alcance» del conflicto en Irán lo que determine el alcance de estas consecuencias para las economías del euro, aseguró la presidenta del BCE, Christine Lagarde. La institución vigila los precios del petróleo y del gas, que ayer se dispararon tras los ataques a refinerías en Oriente Próximo. El precio del barril de Brent escaló hasta los 114 dólares antes de la apertura de las Bolsas europeas, un 6% más que el día anterior. Lagarde aseguró que el BCE hará todo lo que sea necesario para cumplir su mandato y mantener la inflación en el 2% a medio plazo. Por el momento, opta por la vigilancia y no la acción, reiterando que responderán cuando sea necesario, sin comprometerse a ninguna senda concreta. Pero las proyecciones dibujan un panorama completamente diferente al de diciembre, última fecha en la que publicaron previsiones. La institución ha revisado al alza la inflación y se espera que los precios cierren el año en el 2,6% (un 0,7% más de lo que se esperaba en diciembre). Además, se espera que la tasa se sitúe en el 2% en 2027 (un 0,2% más de lo previsto). Los efectos de la guerra también se notarán en la inflación subyacente, aquella que excluye los precios de la energía y los alimentos frescos, que cerrará 2026 en el 2,3% y se situará en el 2,2% en 2027. El crecimiento económico, que había empezado a ganar algo de fuerza, se verá lastrado igualmente por el impacto de la guerra en el poder adquisitivo de los hogares y en la confianza de los consumidores. Se espera que las economías del euro avancen un 0,9% del PIB en 2026 (tres décimas menos que en diciembre) y un 1,3% el año que viene (un 0,1% menos de lo previsto). El escenario base del BCE incluye una disrupción prolongada en el suministro de petróleo y gas. «El impacto será mucho mayor si los shocks energéticos son más pronunciados y duraderos.