La industria del motor se refugia en el auge del gasto en defensa para paliar su crisis

Mercedes-Benz Vision Iconic: Das skulpturale Exterieur in tiefschwarzer Hochglanzlackierung. Mercedes-Benz Vision Iconic: The sculptural exterior in deep black high-gloss finish.
Alrededor de 800.000 millones de euros. Es la cantidad que pretende movilizar la Unión Europea en inversiones en el sector de la defensa hasta 2030. En marzo del año pasado, Bruselas presentó su plan de rearme, con el objetivo de reforzar la seguridad ante las crecientes tensiones geopolíticas. Estas inversiones han catapultado al sector a una 'edad de oro' gracias al crecimiento del gasto militar, pero a su vez están obligando a las empresas a redoblar sus capacidades productivas. Es en este escenario donde entra en juego las compañías de automoción —que representan el 7% del PIB de la UE-, actualmente inmersas en una grave crisis propiciada por la complicada transición al vehículo eléctrico, los altos costes energéticos y la competencia china, y que ha llevado a los grandes grupos automovilísticos a firmar ejercicios en números rojos. En este contexto, apuntan los expertos, ambas industrias están destinadas a converger. Tal y como señala el Parlamento Europeo, «el sector de la Defensa ha adolecido durante mucho tiempo de deficiencias estructurales que le impiden producir material al ritmo necesario». Por otra parte, la automoción necesita dotar con carga de trabajo a sus fábricas para poder proteger el empleo. Y por último, los gobiernos europeos se están viendo obligados a acelerar su gasto militar para cumplir con los objetivos. Con este telón de fondo, son varias las marcas (tanto fabricantes de vehículos como de componentes) las que han decidido aprovechar esta inercia. Uno de los ejemplos más recientes es Volkswagen, que se encuentra en conversaciones con la empresa israelí Rafael para fabricar piezas para la 'Cúpula de Hierro', el sistema de defensa aérea israelí. Una operación que contaría con el visto bueno de Berlín, ya que ayudaría a salvaguardar cerca de 2.300 empleos en la planta alemana en Osnabrück, que se encuentra en riesgo de cierre. En el mismo país, se han producido varios acuerdos 'win-win' para agentes de ambos sectores. El fabricante Continental anunció el cierre de su fábrica en Gifhorn para 2027, en la que trabajan 900 empleados. Al mismo tiempo, Rheinmetall busca aumentar su plantilla para hacer frente a los pedidos. Ambas compañías firmaron una carta de intenciones con el objetivo de que estos trabajadores ocupen puestos en la firma armamentística.