La alta velocidad sigue parada tras el accidente de Adamuz
La red acumula más de mil restricciones, que aumentan los retrasos y la desconfianza

Un tren circula por la zona del accidente de Adamuz.
Tramos a 30 km/h, otros a 80 y algunos a 120. Así circulan hoy los trenes por buena parte de la red ferroviaria española. Son las LTV (Limitaciones Temporales de Velocidad), un mapa de restricciones que evidencia el deterioro de la infraestructura, como refleja la plataforma Dignitat a les Vies. La magnitud es mayor de lo que cabría esperar de un sistema considerado un referente europeo: unos 2.250 kilómetros —el 14,35% de la red, según un análisis de este diario a partir de los listados internos de Adif— han registrado limitaciones de velocidad desde el 19 de enero. En la última actualización, del 13 de abril, uno de cada diez kilómetros estaba afectado (11,04%), tanto en la red convencional como en la de alta velocidad. La cifra se traduce en el trayecto cotidiano: «En un Madrid-Sevilla tenemos diez o doce limitaciones para ir y otras tantas para volver», describe un maquinista de alta velocidad que conduce a diario la línea del accidente. A la altura de Córdoba, el tren reduce de 300 a 160 km/h sin aviso para el viajero. En cabina, la razón es conocida: una de esas limitaciones. El punto de inflexión tiene fecha: el accidente de Adamuz, a mediados de enero, que se cobró la vida de 46 personas. Desde entonces, las incidencias —sin contar la alta velocidad— han pasado de 877 a 1.101, según la plataforma.
Esto está reduciendo la velocidad efectiva de los trenes. «Antes del accidente de Adamuz, la línea de Barcelona estaba íntegra a 300 km/h. Qué casualidad que al día siguiente había ciento y pico kilómetros limitados a 160. ¿Se estropeó la vía en un día? No, decidieron poner una limitación para cubrirse las espaldas", relata el mismo conductor. La red genera nuevas restricciones más rápido de lo que las resuelve. «Seguimos confiando en que el ferrocarril es un medio de transporte muy seguro, pero, a raíz del accidente, tienes miedo de que vuelva a producirse una rotura de carril por falta de auscultación de las vías. El miedo es que nos toque a nosotros", resume. Denuncias de los maquinistas La radiografía la elaboran a diario los maquinistas, que informan a Adif de cada incidencia: desde problemas en la vía hasta obras programadas o defectos en la infraestructura. Cada semana, la plataforma ciudadana catalana Dignitat a les Vies actualiza una web que, a principios de marzo, llegó a localizar más de un millar de limitaciones activas en la red convencional. Adif ordenó su cierre al considerar «sensible» esa información, pero hoy están disponibles. La sensación en cabina es la de un circuito cerrado: «Adif te dice: 'vale, maquinista, tomo nota'. Y ya está. Ahí acaba todo", denuncia la misma fuente. Como es de esperar por su peso en la red, Madrid y Barcelona encabezan el volumen de incidencias, seguidas de Asturias, Sevilla o Tarragona. La versión oficial contrasta con lo que relatan los propios conductores: «La línea de Barcelona está fatal, la de Málaga está fatal, la de Valencia tiene tramos bastante deteriorados. Y para el administrador de infraestructuras está todo a 300", describe el maquinista. Limitaciones importantes Las restricciones no son leves: una de cada diez en alta velocidad obliga a circular a 30 km/h o menos (11 de las 107 vigentes), cifras sujetas al modo de registro.