La fiebre de coches eléctricos resta a Hacienda 37 millones de euros

Europa Press

Publicado por
José A. González
Madrid

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El mercado del automóvil avanza a buen ritmo, pero la caja de Hacienda circula en sentido contrario. Entre enero y junio de este año se han matriculado en España 647.711 vehículos, 37.797 más que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el impuesto de matriculación dejó 37 millones de euros menos en las arcas públicas. La aparente contradicción resume uno de los grandes cambios que atraviesa el sector: se venden más coches, pero cada vez pagan menos porque contaminan menos.

La clave está en la propia naturaleza del tributo. Este impuesto no funciona como un IVA adicional ni grava de forma lineal el precio del vehículo. Su diseño está ligado a las emisiones de dióxido de carbono que declara cada modelo. Los coches que emiten menos quedan exentos o soportan tipos reducidos, mientras que los más contaminantes pagan más. Durante años, esta arquitectura convirtió al impuesto en una herramienta ambiental y recaudatoria al mismo tiempo. Ahora, esa doble condición empieza a desequilibrarse.

El Estado ingresó 273 millones de euros por este concepto en los cinco primeros meses del año, frente a los algo más de 310 millones del mismo periodo de 2025. La caída no responde a un desplome de las ventas, sino a una factura fiscal más baja por cada coche nuevo. La cuota media se ha reducido de 624 a 511 euros por vehículo. Dicho de otro modo: cada automóvil matriculado deja de media 113 euros menos que hace un año.

La transformación tecnológica pesa tanto como la recuperación comercial. Los vehículos de gasolina siguen concentrando la mayor parte del mercado y de los ingresos, mientras que el diésel, aunque pierde presencia en las matriculaciones, conserva una aportación fiscal muy relevante porque suele soportar cuotas medias más elevadas. En el otro extremo aparecen las tecnologías alternativas, donde se agrupan buena parte de los modelos electrificados. Su peso en las ventas ya es apreciable, pero su aportación al impuesto resulta muy pequeña en comparación con los coches de combustión tradicional.

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