Los préstamos para la universidad se cuadruplican y representan ya el 14% del crédito al consumo
Los bancos ofrecen hasta 80.000 euros para afrontar una factura que se ha disparado entre matrículas, alojamiento y otros gastos
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Los estudios universitarios pesan cada vez más en el presupuesto de las familias y en la necesidad de financiación cuando empieza la vida universitaria. Los préstamos destinados a pagar los gastos vinculados a los estudios superiores representan ya el 14,2% del crédito al consumo dispuesto por los hogares, mientras la inflación acumulada ha ido reduciendo el margen para afrontar estos gastos con recursos propios. El porcentaje de familias que recurre al crédito está experimentando un repunte en los últimos años y los préstamos se han cuadruplicado en la última década, según el balance histórico analizado por la Asociación de Consumidores (Asufin).
La matrícula representa entre el 7% y el 11% del gasto anual de un estudiante desplazado. Un curso de 60 créditos en una universidad pública en España ronda los 929 euros, un 25,5% menos que hace diez años. Pero la cuantía se incrementa en el caso de una universidad privada, donde el coste de los estudios presenciales oscila entre los 4.700 y 20.000 euros, según los datos aportados por HelpMyCash.
Pero el gasto que marca la diferencia se produce cuando el estudiante tiene que trasladarse a vivir fuera del domicilio familiar. "No es lo mismo estudiar en tu ciudad que mudarte de Cáceres a Madrid o de Castellón a Barcelona. Alojamiento, comida y transporte disparan el presupuesto", señala Olivia Feldman, economista y cofundadora de este comparador financiero. Cataluña y la Comunidad de Madrid se encuentran entre las regiones con mayores desembolsos. El coste puede acercarse a los 2.000 euros para un estudiante de grado y superar los 10.000 euros cuando es necesario desplazarse. Si, además, se cursa un máster oficial, habría que sumar alrededor de 1.000 euros más.
La respuesta del sector financiero ha sido ampliar la oferta de préstamos específicos para formación. Las cantidades y condiciones varían según la entidad, pero algunos bancos permiten financiar desde unos pocos cientos de euros para el pago de la matrícula hasta 80.000 euros para cubrir una carrera completa y los gastos asociados. Es el caso de Banco Santander, que ofrece el importe máximo entre las firmas analizadas.
BBVA adapta su oferta a la duración de los estudios y permite financiar hasta 75.000 euros. Para másteres, Erasmus y formaciones de menor duración, ofrece entre 1.000 y 75.000 euros.
Cuidado con la TAE Ibercaja, Kutxabank, algunas de las opciones de Cajamar y Abanca alcanzan los 60.000 euros -en el caso de esta última permite añadir un 15% de gastos diarios-, mientras que el neobanco MyInvestor llega a 50.000 euros. Banco Sabadell permite financiar total o parcialmente grados universitarios, cursos de posgrado y en el caso de los másteres el importe máximo de financiación asciende a 45.000 euros. Si la matrícula es inferior a 15.000 euros, pueden financiarse adicionalmente gastos directamente relacionados con los estudios, como material o alquiler de vivienda, siempre dentro de ese máximo. CaixaBank, por su parte, canaliza su oferta de financiación para estudios a través de MicroBank por un importe de hasta 30.000 euros.
Pero más allá del dinero disponible, una de las diferencias más importantes está en el coste de la financiación. Y aquí las condiciones pueden cambiar mucho. Esto hace especialmente importante comparar la Tasa Anual Equivalente (TAE) y no quedarse únicamente con el tipo de interés anunciado, ya que las comisiones, el plazo y la existencia de periodos de carencia pueden modificar de forma importante el coste final.
De hecho, una de las características más relevantes de algunos de estos préstamos es la posibilidad de aplazar la devolución del capital mientras se está estudiando. Sobre el papel, la ventaja es evidente para un estudiante que todavía no tiene ingresos porque reduce la presión durante toda la etapa formativa. Sin embargo, aplazar la devolución no significa que el préstamo sea gratis porque los intereses siguen generándose mientras se aplaza la devolución del capital. Por eso, otra cuestión importante es el tema de las garantías. Santander, por ejemplo, puede exigir que los padres actúen como avalistas cuando el estudiante no tiene ingresos recurrentes, mientras que otros productos permiten solicitar la financiación con garantía personal del estudiante y sin aval.