París admite que no respetará el pacto de estabilidad antes del 2006
El Gobierno francés admitió ayer oficialmente que el regreso a un déficit público inferior al 3% del Producto Interior Bruto (PIB), tope fijado por el Pacto de Estabilidad, no se producirá antes de 2006. Como la deuda gala superará este año el 60% del PIB, Francia no respetará por primera vez ninguno de los dos objetivos esenciales del acuerdo sellado con sus socios europeos. «Con la determinación que mostramos de reducir el déficit en medio punto del PIB al año, deberíamos volver a estar por debajo del 3% en el horizonte de 2006», manifestó Alain Lambert, ministro delegado del Presupuesto, en una entrevista radiofónica. La declaración fue interpretada por círculos financieros como un acta de defunción del Pacto de Estabilidad, que Francia incumple desde el año pasado, cuando registró un déficit público del 3,1%. París notificó a Bruselas la semana pasada una previsión de déficit del 4% para el actual ejercicio. Los especialistas vaticinan en 2004 un agujero en las arcas públicas del 4% al 4,5% como consecuencia del agravamiento de los números rojos en la Seguridad Social (unos 10.000 millones de euros) y la controvertida decisión de recortar un 3% suplementario el impuesto sobre la renta el año próximo. Sanción de Bruselas Francia se expone a una sanción de Bruselas por su recalcitrante indisciplina presupuestaria. Si el próximo 3 de octubre las medidas correctoras reclamadas a París no son consideradas convincentes, el Consejo Europeo podría imponer la entrega de un depósito de 4.400 millones de euros (cifra equivalente al 0,28% del PIB). Esta suma permanecería bloqueada, sin intereses, durante un período máximo de dos años. Si el déficit es enjugado en ese plazo, el depósito será devuelto en su integridad. En caso contrario, el monto sería repartido entre los miembros de la zona euro que no tengan un déficit superior al 3%. Lambert confirmó que, al ritmo actual, las minusvalías fiscales este año serán del orden de 9.400 millones de euros. Pero aseguró que «todo está bajo control». «Perdemos ingresos fiscales porque sufrimos la desaceleración económica y hay una ligera desviación temporal del gasto, ligada a factores técnicos puntuales», explicó. «Debemos imperiosamente a fin de año respetar nuestro objetivo de no rebasar los 273.800 millones de euros de gastos autorizados por el Parlamento», añadió.