| Crónica | La nueva «invasión» |
Portugal despierta al sentimiento anti español
Ciertos sectores de los medios de comunicación, la banca y la empresa están criticando la presencia cada vez mayor de intereses españoles en Portugal. Hablan abiertamente de invasión y expresan su temor ante una eventual pérdida de la soberanía económica. Este sentimiento «antiespañol» se ha visto alimentado con la reciente publicación de algunos libros y artículos claramente tendencioso. Es el caso de la revista Focus que, en su edición lusa, tituló en portada: «Españoles, ellos se lo comen todo»; o del libro titulado La invasión, del periodista económico Rui Camarinha, que augura la pérdida de la soberanía portuguesa a manos del empresariado español. En ambos casos se alienta una vieja rivalidad histórica, con mensajes del estilo: «España está consiguiendo por la vía económica lo que nunca consiguió por la vía militar». En este momento 3.500 empresas españolas están instaladas en Portugal y han creado más de 150.000 empleos. Pero lejos de ver estas cifras con buenos ojos, el artículo de Focus llega a darle la vuelta hasta extremos como este: «Nos vamos de compras al Corte Inglés, nos vestimos en Zara, tomamos café en Il Café di Roma, reservamos vacaciones en Halcón y compramos gafas en Multiópticas... Hasta nuestros ahorros están en bancos españoles», dice textualmente. Preservar la soberanía La alianza mediático-financiera contra España tiene fundados apoyos en la banca lusa. En una entrevista publicada el pasado fin de semana en el Jornal de Noticias, el presidente del Banco Portugués de Inversiones (BPI), Artur Santos Silva, aseguraba que «para preservar la independencia y soberanía tenemos que darnos cuenta de que la mayor parte de nuestras empresas de valor estratégico deben estar en manos portuguesas». Este sentimiento nacionalista y antiespañol está claramente localizado en el centro y sur del país. Así lo afirma Xoan Vázquez Mao, secretario general del Eixo Atlántico Galicia-Norte de Portugal. Asegura que los portugueses establecen una clara diferencia entre los empresarios gallegos y catalanes, a los que aprecian por su talante respetuoso, y el resto de los españoles, cuyas formas no gustan en el país luso, de ahí que, para Vázquez Mao, «esta reacción es una respuesta a la actitud con la que llegan muchos empresarios, como queriendo comprar Portugal de saldo, en cambio, cuando los portugueses han intentado entrar en España se han encontrado con el veto del Gobierno». Explica también que «en el fon-do de este rechazo se encuentra una emergencia del nacionalismo más rancio fomentado por el arcaico sistema financiero luso.