Buena tendencia de la energía y los alimentos, los sectores más volátiles
La moderación de final de año en el precio de algunos alimentos frescos y el abaratamiento de la factura energética del petróleo por la apreciación del euro frente al dólar, dejaron la subida del Índice de Precios al Consumo (IPC) de diciembre en el conjunto del país en dos décimas y permitieron reducir la inflación anual del 2003 al 2,6%. Se trata del mejor dato de inflación desde 1998, muy por debajo del 4% con que se cerró el año pasado. Esa mejora lograda en el último mes del año se logra sobre todo por el buen comportamiento de los componentes más volátiles y menos controlables de los precios en España: los alimentos no elaborados y la energía, en una tendencia que es justo la contraria a la que sufrieron en diciembre del año pasado. Los precios de los alimentos mantuvieron una subida del 6,4%, seis décimas menos que hace un año, mientras que los carburantes y combustibles bajaron el mes pasado un 0,4% y un 0,6% en todo el año, cuando hace doce meses habían subido más del 8%. En Castilla y León, los precios del ocio y la cultura se incrementaron un uno por ciento, los alimentos subieron un 0,4%, y un 0,3% la hostelería. Por contra, bajó un 1,1% en el precio del vestido y el calzado, y un 0,1% la vivienda y el menaje, mientras que los precios se mantuvieron constantes en los grupos de transporte y comunicaciones. Reacciones a los datos El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, destacó que el crecimiento del IPC del 2,1% es muy próximo a la previsión regional, que era del dos por ciento, un dato que considera bueno y que interpreta como indicador de la buena marcha de la economía regional. Frente a esta visión, los sindicatos destacaron la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores y sus familias que supone el incremento de precios, que «abre una brecha social» entre las rentas de mayor y menor capacidad, según detallaron fuentes de la UGT de Castilla y León en un comunicado. En la misma línea, CC.OO. indica que «la mejora del IPC general no compensa el deterioro para las familias con menor renta debido al excesivo aumento del precio de los productos básicos», como la alimentación y la enseñanza, detallan en un comunicado.