Diario de León

El banquero se negó a contestar a las preguntas de las acusaciones porque «persiguen al banco»

Botín niega que existiera un pacto secreto para las indemnizaciones

El banquero asegura que volvería a abonar las jubilaciones a Amusátegui y Corcóstegui

Botín, a su salida ayer de la Audiencia Nacional

Botín, a su salida ayer de la Audiencia Nacional

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J. A. Bravo - madrid
León

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El presidente del grupo Santander, Emilio Botín, negó este lunes en la Audiencia Nacional que las indemnizaciones multimillonarias pagadas por el banco a José María Amusátegui y Ángel Corcóstegui respondan a «pactos secretos», como argumentan las acusaciones, o que buscara con ello quedarse «con las manos libres» al frente del mismo. Lo hizo ante el tribunal que juzga la supuesta ilegalidad de esos pagos, realizados entre los años 2001 y 2002, pero sin contestar a las preguntas de aquéllas, a las que se negó a responder porque -en su opinión- sólo siguen los intereses particulares del abogado Rafael Pérez Escolar, condenado por el caso Banesto. En el segundo día de la vista oral, con sesiones de mañana y tarde, Botín acaparó todo el protagonismo, pese a que no ofreció apenas novedades y siguió la línea argumental de su anterior declaración judicial, el 28 de enero del 2003. Defendió así que la contribución de Amusátegui y Corcóstegui resultó «clave» para el éxito de la fusión entre el Santander y el Central Hispano (que dio lugar al SCH en la primavera de 1999). Por ello fueron compensados, y el presidente dijo que «volveríamos a hacer hoy lo mismo», porque fue «algo muy bueno para el accionista», y «no se pagó ni una sola peseta de más». Con esta tesis, el banquero declaró al fiscal Fernando Burgos -y reiteró después a preguntas de su abogado y de las otras dos defensas- que los 43,75 millones de euros pagados a Amusátegui, ex copresidente del SCH (más otros 5,1 millones anuales como jubilación vitalicia), fue un «premio» por su «brillantez» y «los servicios prestados» desde 1985. Mucha más complicación presentaron las preguntas de las dos acusaciones particulares, pero Botín ejerció su derecho a no contestarlas. El motivo esgrimido: son obra de «Pérez Escolar y su grupo» que, según sostuvo, «desde 1994 persiguen insistentemente al Banco de Santander». Corcóstegui En el caso de Corcóstegui, manifestó que los 108 millones de euros que recibió respondían a un contrato privado suscrito por él mismo, de acuerdo con Amusátegui, para tener «al mejor consejero delegado que había en ese momento en el país», dentro de una función que «era muy difícil, pues la fusión había que ejecutarla, y él lo hizo con pleno éxito». «Mi ámbito es el mundo, no el país». Así respondió Emilio Botín cuando el fiscal le preguntó si las indemnizaciones a Amusátegui y Corcóstegui son comunes en las empresas españolas.

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