Diario de León

El aumento de la demanda y las nuevas normas de calidad son la causa de la subida

El gasóleo es ya seis céntimos más caro que la gasolina, sin impuestos Cien agricultores del sur cobran de la PAC más que todo el norte de España Que se queden

Las ventas de coches diésel continúan creciendo pese al alza del combustible

Una manguera suministrando gasolina en el depósito de un coche

Una manguera suministrando gasolina en el depósito de un coche

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María Cedrón Mario Beramendi - redacción | la coruña redacción | santiago
León

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Ponerse al volante de un coche diésel podría dejar en breve de ser una ventaja para el bolsillo de los conductores en comparación con el uso de los automóviles de gasolina. Si se le restan los impuestos, el precio del litro de gasóleo A es seis céntimos más caro que la gasolina sin plomo de 95 octanos, según los datos recogidos en el último boletín petrolero de la UE y correspondientes a la última semana de enero. De todas formas, esa tendencia alcista que se empezó a manifestar ya desde hace un año no ha afectado a las ventas de vehículos con motor de gasóleo, unos automóviles que siguen consumiendo menos que los de gasolina. Durante el mes de enero, mientras las adquisiciones de turismos alimentados por gasolina bajaron un 10,8% en España, las compras de los impulsados por gasóleo crecieron un 15%. Incluso en países como Suiza, donde el precio final de este último combustible (sumando impuestos) ya es más elevado que el de la gasolina sin plomo de 95 octanos (más barata que la de 98) el parque móvil continúa mirando hacia la dieselización. Donde no ocurre esto es en Estados Unidos. Y es que al norte del Río Grande, sólo el 0,4% del parque automovilístico particular es diésel. No sucede lo mismo en el sector del transporte de mercancías, ya que el 89% de los camiones de alto tonelaje que circulan por el país usan gasóleo. Rentabilidad De momento, si se hacen 30.000 kilómetros al año, los coches diésel siguen siendo más rentables que los de gasolina. Un litro de gasóleo tiene un 15% más de energía que uno de gasolina. Esta proporción se traduce en que los vehículos que usan el primero de estos combustibles, consumen un 15% menos que los segundos. La cotización media en España del gasóleo A, el carburante utilizado por el sector del transporte, se sitúa en 0,813 euros, cantidad a la que hay que descontar un 16% de IVA y 0,3967 euros correspondien-tes al impuesto especial que grava a este carburante este año. De ahí que el coste real del producto sea de 0,4 euros por litro. Esa cantidad supera los 0,339 euros de coste real de la gasolina sin plomo de 95 octanos, un combustible al que este año se le aplica un impuesto especial de 0,403 euros más el 16% de IVA. En el último año, el precio del gasóleo A sin tasas se ha incrementado en nueve céntimos de euro, reduciendo de un modo considerable las diferencias tarifarias entre los dos combustibles más utilizados actualmente por los vehículos que forman el parque móvil español. Si se comprueban los precios históricos de los carburantes en el último año, el gasóleo sin impuestos es más caro que la gasolina libre de tasas ya desde el mes de septiembre. El incremento de precios se debe a la conjunción de dos factores: el aumento de la demanda de gasóleo A, un carburante históricamente favorecido debido a que es el más utilizado por el sector del transporte, y a las nuevas especificaciones de calidad del gasóleo (cambios técnicos que se han introducido en la transformación de los carburantes para reducir su contenido en azufre). La radiografía territorial sobre la distribución de ayudas de la política agraria común (PAC) en España revela un escenario lleno de profundas desigualdades: los ganaderos y agricultores de Asturias, Cantabria, Galicia y el País Vasco cobraron de Europa en el 2003 un total de 189,4 millones de euros, que beneficiaron a 105.592 personas. Esta cantidad es inferior a la percibida por un centenar de terratenientes de la mitad sur del país, que cobraron en ayudas 194,8 millones de euros. De las cifras se desprende que unos pocos empresarios dedicados a la agricultura cobran de Europa más dinero que cuatro comuni-dades autónomas juntas. Según un informe de Unións Agrarias, las desigualdades existentes en la distribución de ayudas son de tipo social y similares tanto para España como para el conjunto de la UE. Un 80% de los agricultores percibe menos de 5.000 euros por año (830.000 pesetas), pero en conjunto tan sólo cobran el 18% del total de las ayudas. Mientras, los que tienen las mayores explotaciones, que ingresan más de 50.000 euros por año, perciben el 25% del total, cuando únicamente representan el 1%. Las diferencias geográficas se explican también porque la UE ha establecido distintos criterios con el resultado de que algunas producciones son más beneficiadas que otras en los repartos de ayudas. Así, la cuantía de las subvenciones destinadas al aceite de oliva y al ovino, por ejemplo, multiplican por cuatro su valor real en la producción agraria. Los cultivos como el cereal y el olivo son mucho más subvencionados que las actividades relacionadas con la ganadería. La reforma de la PAC que arrancará en el 2006 supone un cambio en la filosofía de la política comunitaria: a partir de ahora primará la permanencia y el cuidado de la zona rural por encima de criterios de producción. Las organizaciones agrarias creen que apenas favorece a los profesionales que pretenden vivir del trabajo agrario, una forma de fijar población.

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