La última Encuesta de Población Activa desveló que la tasa de temporalidad se acerca ya al 35%
El coste del despido bloquea la negociación de la reforma laboral
Gobierno, empresarios y sindicatos volverán a reunirse el jueves, para llegar a un pacto CC.OO:

El Gobierno ve cada vez más complicado que los agentes sociales lleguen a un consenso
El coste y las reglas del despido se han convertido en el eje de la reforma del mercado de trabajo que negocian Gobierno, empresarios y sindicatos desde hace siete meses. Ninguno de estos interlocutores pretendía el protagonismo alcanzado por la ruptura de la relación laboral, situación que, además, impide afrontar cambios necesarios en otras normas y capítulos de la legislación laboral. El objetivo bajo el que comenzó la negociación era conseguir un crecimiento económico equilibrado y duradero, basado en la mejora de la competitividad de las empresas y en el incremento de la productividad que sirviera para combatir la precariedad laboral. La última Encuesta de Población Activa (tercer trimestre 2005) desveló que la tasa de temporalidad se acerca al 35%. Negociación difícil Sin embargo, las propuestas y contrapropuestas realizadas abordan el despido y mantienen a las patronales Ceoe y Cepyme enfrentadas a CC.OO. y UGT, confrontación que hace que el acuerdo parezca algo más que remoto. No obstante, una nueva reunión negociadora está prevista para el próximo jueves. Las diferencias son tan claras que Ceoe insta al Gobierno en su plataforma reivindicativa a legislar. A su juicio, la falta de acuerdo obligará al Ejecutivo a «acometer las reformas estructurales necesarias para la eliminación de las trabas que perjudican el crecimiento y competitividad de nuestra economía y la creación de empleo a medio y largo plazo». El secretario general de Empleo, Valeriano Gómez, informó hace unos días que si se constata que el consenso es imposible, «las partes continuarán el proceso en un ámbito consultivo, dando libertad al Gobierno a aplicar las modificaciones que estime convenientes». El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, mantiene que no habrá cambios sin el consentimiento de empresarios y sindicalistas. Mientras, el sindicato Comisiones Obreras considera que esta actitud del Ejecutivo ha sido un error. Explica que sin la «amenaza» de modificaciones impuestas, los interlocutores «sobre todo los empresarios» no se esfuerzan por aproximar sus planteamientos y prefieren dilatar el acuerdo.