Diario de León

Ha sido acusado por un financiero detenido de maniobrar para frenar a BBVA y ABN Amro

Dimite el gobernador del Banco de Italia en medio de la crisis financiera

La investigación de la fiscalía obliga a Fazio a dejar un cargo que era vitalicio

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María Signo - corresponsal | roma
León

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El gobernador del Banco de Italia, Antonio Fazio, presentó ayer su dimisión, tal y como reclamaban el Gobierno y todas las fuerzas políticas y sociales del país, tras conocerse que está siendo investigado por la Fiscalía de Milán por uso de información reservada. El comunicado emitido afirma que la decisión ha sido tomada de forma «autónoma y con la conciencia tranquila». Con su dimisión, Fazio pretende «que vuelva la serenidad, por el bien del país y del Banco de Italia», mientras se abre una nueva fase en la crisis que vive el sector financiero italiano a raíz de los intentos de ABN-Amro y BBVA de hacerse con el control de dos importantes entidades, la banca Antonveneta y la Banca Nacional del Lavoro (BNL). La primera medida del Gobierno tras la salida de Fazio será cambiar la duración del mandato, que ya no será vitalicio. El primer ministro, Silvio Berlusconi, prometió que hoy mismo su Gobierno tomará decisiones importantes sobre este tema. La oposición de centroizquierda, liderada por Romano Prodi, se ha mostrado dispuesta a colaborar con el Ejecutivo en la búsqueda de un sustituto que «repare los daños y devuelva a Italia su prestigio internacional». La confesión inculpatoria La confesión de Gianpiero Fiorani, hasta hace poco presidente de la Banca Popular Italiana (BPI) y ahora detenido en la cárcel milanesa de San Vittore, ha puesto en entredicho la figura del gobernador Fazio, confirmando su implicación en los escándalos de los bancos Antonveneta y Banca Nacional del Lavoro. Según contó Fiorani, detrás de la «italianidad de los bancos» que han impedido la entrada en dichas entidades a los holandeses de ABN Amro y a los españoles del BBVA, ha estado siempre la figura de Fa-zio, con el que Fiorani mantenía estrechos lazos de amistad. El banquero ha explicado a los investigadores la llamada telefónica de este verano en la que Fazio le confirmaba la luz verde a la opa del BPI (antes Banca de Lodi) sobre la Antonveneta. Tras esta llamada, Fiorani y sus socios comenzaron a advertir a diversas personas interesadas, que se aprovecharon de la información privilegiada. La protección del Banco de Italia a Gianpiero Fiorani favoreció el rápido crecimiento de esta entidad, que en pocos años pasó de ser un pequeño banco local a convertirse en una entidad capaz de competir con el ABN Amro por el control de la Banca Antonveneta, entidad crediticia de mucha mayor dimensión. En poco tiempo, las 150 sucursales del BPI pasaron a ser más de mil, mientras incluso absorbía a otros bancos de manera «poco ortodoxa», según la fiscalía milanesa. Figura incómoda En medio de todos estos escán-dalos, la figura del gobernador del Banco de Italia ha terminado por ser incómoda hasta para el Gobierno. La necesidad de que dimitiera era evidente ya desde el pasado mes de julio, cuando se publicaron en la prensa italiana las escuchas telefónicas realizadas por la Guardia de Finanza y que ponían en duda la independencia de Fazio como gobernador del Banco de Italia. En un primer momento, el Ejecutivo de Silvio Berlusconi rechazó la idea de la destitución alegando la imposibilidad técnica de hacerlo ya que, según la normativa italiana, el cargo era vitalicio. El único camino posible era presentar una moción de censura apoyada por todos los grupos parlamentarios, pero no hubo consenso. La falta de iniciativa del Gobierno provocó la dimisión del entonces minis-tro del Tesoro, Doménico Sinis-calco, quien fue sustituido por Giulio Tremonti, que ya había estado en esta misma cartera con anterioridad y que fue muy crítico con la gestión de Antonio Fazio. Al final, ha tenido que ser la investigación de la Fiscalía y la detención del propio Fiorani, quien no ha dudado en confesar, la que ha obligado a dimitir a un gobernador al que todos habían dejado solo. «Me lo esperaba. El Banco de Italia se arriesgaba a ser víctima de una tempestad mediática» SILVIO BERLUSCONI

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