La medida estrella: los trabajadores temporales con contratos sucesivos durante más de 30 meses pasan a ser indefinidos
Gobierno, patronal y sindicatos firman una reforma laboral histórica sin crisis económica
El 1 de julio, el Estatuto de los Trabajadores modificará varios de sus artículos para reducir la temporalidad laboral y promocionar el empleo estable. Los cambios, que conllevarán rebajas económicas para los empresarios, son el fruto de una nueva reforma laboral consensuada entre el Gobierno, las patronales (Ceoe y Cepyme), y los sindicatos mayoritarios (CC.?OO. y UGT), suscrita ayer en el Palacio de La Moncloa, donde el presidente José Luis Rodríguez Zapatero califico el acuerdo de «histórico». El pacto tiene una medida estrella: todos los trabajadores temporales con contratos sucesivos durante más de 30 meses en una misma empresa pasan a ser indefinidos El presidente del Gobierno fue ayer claro. «No nace (la reforma) para responder a una situación de crisis sino para prolongar y ampliar la buena evolución de la economía española», dijo. El Gobierno dio al acto rango de acontecimiento, como continuación del celebrado el 8 de julio del 2004, en el que el Ejecutivo y los agentes sociales se decantaron abierta y libremente por el diálogo social. A la Moncloa se trasladaron los máximos responsables de las organizaciones empresariales, José María Cuevas y Jesús Bárcenas, y de las centrales, José María Fidalgo y Cándido Méndez, junto con el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera. Los cinco firmaron el acta del acuerdo, en presencia de Rodríguez Zapatero, y dejaron la rúbrica del documento de la reforma a sus negociadores. Todos los interlocutores se mostraron satisfechos por el acuerdo. No obstante reconocieron que su éxito depende de que vaya acompañado de otras medidas, que sobrepasen el mercado de trabajo, que establezcan un sistema productivo basado en la inversión, nuevas tecnologías e innovación. A su juicio, el país debe apartarse de mecanismos especulativos. Como prueba de que el pacto sólo es insuficiente, Fidalgo utilizó durante todo su discurso la palabra «intenta», consciente de que sin la colaboración del Ejecutivo y de los empresarios será muy difícil que la reforma dé los frutos esperados. Para Méndez, se trata de «un instrumento útil», inscrito «dentro de una serie de medidas que deben repercutir en el crecimiento económico». El presidente de la Ceoe advirtió, que su organización seguirá con atención el desarrollo de la reforma para «evaluar su impacto en el empleo y en la competitividad» y adoptar «si fuera necesario medidas complementarias». Cuevas fue la única voz que, sí bien valoró el acuerdo, lanzó críticas contra el Gobierno. Explicó que las normas que cuentan con consenso son «más fructíferas» que aquellas aplicadas en medio de la «confrontación», y lamentó que la Ley de Igualdad no cuente con el beneplácito de las patronales y sus asociados. También afirmó que la reforma laboral no regala nada a los empresarios. Indicó que las ayudas económicas que concede a los empleadores proceden de las cotizaciones que éstos pagan. En este punto, se dirigió con cierto humor al vicepresidente económico, Pedro Solbes, presente en el acto, a quien recriminó que las arcas públicas hayan permanecido cerradas ante la reforma. Un poco de humor Rodríguez Zapatero, en el mismo tono que el responsable de la CEOE, también se refirió a su vicepresidente. Alabó los avances socioeconómicos logrados en la primera mitad de la presente legislatura con superávit de las cuentas del Estado y la labor de Pedro Solbes «que como hemos conocido», en alusión a las palabras de Cuevas,«no pone nada» en esta reforma. «Ya le veía yo una cara de satisfacción muy notable cuando se firmaba el acuerdo», bromeó. Zapatero instó a los presentes a comprometerse en el cumplimiento de los cambios para obtener los mejores resultados posibles del largo periodo de crecimiento que «estamos experimentando, que se va a mantener e incluso puede mejorar». Informó de que otros gobiernos le han preguntado por la clave del crecimiento económico en España y él ha respondido que «se explica en la actitud ejemplar de sindicatos y empresarios». El ministro de Trabajo, Jesús Caldera, cuya intervención precedió a la del presidente del Ejecutivo, aseguró que la reforma laboral refrendada ayer con las firmas de patronal y sindicatos «huye de recetas de laboratorio concebidas a espaldas de los agentes sociales». «Es coherente, equilibrada y combina flexibilidad y seguridad», dijo Caldera.