Un estudio revela que ambos países son el destino preferido de las grandes multinacionales
Las empresas miran a China e India ante los problemas en Iberoamérica
El Círculo de Empresarios apuesta por la deslocalización de las compañías españolas
Varios peatones se reflejan en el agua en una gran avenida de Pekín, la capital china
Las empresas comienzan a volver sus ojos hacia China e India ante los problemas que se les presentan en algunos países de Latinoamérica y la madurez de los mercados europeos. La presencia en los dos gigantes asiáticos marcará la diferencia entre las compañías en el futuro. El Círculo de Empresarios y responsables comerciales en las embajadas advierten en un estudio que España ya llega tarde a este proceso de internacionalización. El presidente de la organización empresarial, Claudio Boada, afirmó que la economía española debe cambiar su modelo de crecimiento y competitividad para evitar la «progresiva erosión» en que ha entrado. Así, apuntó que el comercio exterior adolece de una «excesiva» concentración geográfica. También apostó por deslocalizar las actividades productivas a los lugares del mundo donde resulten más competitivo. En este punto, recordó que China tiene una mano de obra inmensa y que la India cuenta con trabajadores muy preparados. El presidente del Real Instituto Elcano, Gustavo Suárez Pertierra, resaltó que «Asia es la nueva frontera de la política exterior española y de la internacionalización de nuestras empresas». El máximo responsable del centro de estudios internacionales opinó que las compañías han salido al exterior de forma «insuficiente y desequilibrada» y abogó por enderezar el rumbo cuanto antes. «El diagnóstico es peor de lo esperábamos: la presencia es muy escasa», subrayó Pablo Bustelo, uno de los autores del estudio. Inversiones China supuso un 5% de las importaciones españolas (11.640,1 millones) y un 0,98% de las exportaciones (1.554,2 millones) en 2005, un balance totalmente desequilibrado. El peso comercial de India fue menor, con un 0,7% de las compras en el exterior (1.554,2 millones) y un 0,4% de las ventas (562,4 millones). El académico achacó esta situación a las «absolutamente minúsculas» inversiones nacionales en los dos países (64 millones en 2004, un 0,2% del total). Por contra, Latinoamérica acapara un 4,9% de las importaciones y un 5,24% de las exportaciones. Entre 1995 y 2005, el productor interior bruto de China creció a una media anual del 9,1% y el de India repuntó al 6,3%. Y las perspectivas de los expertos indican que mantendrán estos fuertes ritmos de progresión en los próximos años. Como consecuencia, los dos países se han convertido en el destino preferido para las nuevas inversiones exteriores de las multinacionales. Sin embargo, la presencia española es todavía escasa y poco significativa. Por razones geográficas, históricas y culturales, las empresas españolas han centrado su proceso de internacionalización en la Unión Europea y en los países sudamericanos. Pero este modelo presenta síntomas de agotamiento, por el estancamiento económico de los más importantes socios comunitarios y las incertidumbres y el menor crecimiento del subcontinente. Pero no todos son aspectos positivos. El informe destaca ciertos riesgos que podrían debilitar el crecimiento de los dos gigantes asiáticos. La carestía del petróleo provoca riesgos inflacionistas en la zona que podrían desembocar en subidas de tipos que lastrarán la expansión. La entrada de inversiones extranjeras podría reducirse por la subida del precio del dinero en los países desarrollados. Además, se detecta un creciente proteccionismo en las potencias de Occidente, como ha quedado en evidencia en el sector textil.