La industria resucita y creó un 2,7% más de riqueza hasta septiembre
La actividad industrial ha conseguido por fin repuntar este año, y su valor añadido agregado experimentó un aumento del 2,4% en los nueve primeros meses del ejercicio, una evolución que se compara bien con la modesta alza del 1% registrada en el conjunto del 2005. El relativo descenso del coste del crudo, junto al auge de la inversión en bienes de equipo y el renacimiento del mercado exterior han obrado el milagro. Las empresas tienen razones para invertir. Según la Central de Balances del Banco de España, la rentabilidad del activo industrial ha subido al 8,2%, y supera en cuatro puntos al coste del dinero. La recuperación de los países vecinos parece afianzarse, mientras el pulso de la demanda interior se mantiene. Las sombras no están en la subida de tipos, que los analistas consideran asumible --el interés de referencia en la zona euro no pasará del 4,5% en su nivel más alto, aseguran- ni siquiera en el rápido aumento del endeudamiento que se ha registrado. El problema parece radicar en la oferta de la producción industrial, porque ahora compite dentro y fuera con bienes de similar calidad y muy inferior precio. Evolución variable por sectores Los expertos no se atreven a apostar en firme por la continuidad de la recuperación y, sobre todo, se curan en salud al explicar que los avances están localizados por sectores. El aumento del valor añadido que se está registrando este año se concentra en las industrias de material y equipo eléctrico y electrónico -con una subida interanual del 10,4% en los nueve primeros meses del año- y en los transformados de los metales, vidrio y cerámica, con alzas del 13,4%. Estas ramas se localizan, por otra parte, en las áreas más vulnerables a la competencia exterior. En sentido opuesto, la alimentación, bebidas y tabaco registran una contracción del 13,7%, y también ha bajado el valor añadido de los fabricantes de material de transporte, en este caso el 6%. El empuje de la actividad no se ha reflejado en el empleo. La caída del 1,4% que experimentaron las empresas que remiten sus cuentas a la central de balances está muy condicionada por las fuertes reducciones de puestos de trabajo que siguen aplicando las empresas de alimentación, tabaco y material de transporte.