La liberalización del sector eléctrico fracasa después de tres años de vida
El enmarañamiento y la inde-finición en la que está inmerso el mercado energético afecta directamente a los consumidores, que en los próximos años tendrán que hacer frente a una subida de las tarifas eléctricas de en torno al 30%. La práctica confirma que la liberalización del sector, llevada a cabo en el 2003 para los consumidores domésticos, ha sido todo un fracaso. Las compañías que se reparten el territorio nacional han dejado en suspenso el proceso de captación de clientes en el mercado libre. Aseguran que no les compensa porque los consumidores se apuntan al mercado de tarifa, por resultarles mucho más barato. Argumentan que sus gestores no pueden reducir los precios del libre mercado por la carestía de la producción. Hoy, cualquier consumidor puede ceñirse a un contrato a precio fijo (establecido por el Gobierno) u optar por pagar la energía eléctrica que consume en función de los precios que se hayan alcanzado en su generación. En un momento de gran carestía de las materias primas, es más barato contratar energía a tarifa. En este último caso, la diferencia entre lo que cobran las eléctricas y lo que a éstas les cuesta producir kilovatios se llama déficit de tarifa. El proceso de paralización de captación de clientes ha sido evidente en el primer trimestre del 2006, advierte la CNE. «Según se desprende de las declaraciones que las compañías distribuidoras remiten a la CNE para el sistema de liquidaciones, a 30 de junio, aproximadamente 2.600.000 consumidores estaban en el libre mercado, cifra similar a la de diciembre del 2005».