Con el euro los españoles somos más pobres
El euro físico, el de las monedas y billetes con las que pagamos compras y transacciones más de 300 millones de europeos, cumple cinco años de existencia, y los españoles, junto con los franceses, están entre los ciudadanos más perjudicados en sus economías por la implantación de la moneda única. Nos sentimos más pobres, y algo hay de verdad en ello, porque, en ese periodo, mientras los salarios han subido en España en torno al 13,5%, los precios de consumo se han encarecido el 17,2% entre enero del 2002 y noviembre del 2006. Y ese repunte ha sido superior al 25% en los gastos básicos de cada día, desde el pan y la fruta hasta la consumición de un café, la factura del restaurante o la caña de cerveza. El encarecimiento de la vivienda se ha comido en la práctica la totalidad de las ventajas aportadas por la rebaja del precio oficial del dinero en la zona euro. También recuerdan esos expertos que la inflación era una acompañante fiel de la economía nacional en los años previos a la existencia del euro. Justifican el malestar de los consumidores reconociendo que los precios percibidos están muy marcados por los precios de los bienes y servicios «de uso frecuente», pequeños gastos «de bolsillo» que abonamos en efectivo, así como por la cesta de la compra. Son esos gastos cotidianos, que vienen a suponer entre el 35% y el 40% los que producen ese sentimiento de pobreza.