Diario de León

Lamenta que pese al crecimiento aún se exporte sobre todo productos con bajo valor añadido

Almunia ve en la productividad la solución al déficit exterior español

El comisario europeo reclama un incremento en la eficacia de los servicios y más I+D+i

Joan Clos, ministro español de Industria, ayer en la cabina del A-380

Joan Clos, ministro español de Industria, ayer en la cabina del A-380

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España debe, para reducir su alto déficit, mejorar la eficacia y productividad de sus sectores, especialmente el de servicios, y apostar más por la inversión tecnológica que dé un mayor valor añadido a sus productos, según el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia. Almunia intervino ayer en una jornada sobre el sector exterior en la que también participaron el vicepresidente del Icex, Ángel Martín Acebes, y el presidente del ICO, Aurelio Martínez, quienes pese a reconocer el problema del déficit aportaron datos positivos sobre la integración de las empresas españolas en el mercado global. En su intervención, el comisario europeo subrayó que la corrección del alto déficit exterior español pasa por un funcionamiento «mucho más eficaz» del sector servicios, sobre todo aumentando su baja productividad, y un mayor compromiso de inversión en I+D+i, «también por parte del sector privado». En opinión de Almunia, aunque hay razones cíclicas que afectan al déficit, como el aumento de las importaciones propiciado por el crecimiento, o la subida de los precios de la energía, que «sin duda afecta», si se «analiza con rigor», se comprueba que las verdaderas causas del saldo negativo son las de carácter estructural. En este sentido, Almunia lamentó que España siga exportando sobre todo productos con bajo valor añadido, y también criticó la falta de políticas adecuadas «en el pasado» para mejorar el uso de las nuevas tecnologías y favorecer a los sectores «más dinámicos». El comisario aseguró que desde la entrada en la Unión Económica y Monetaria en 1999, España ha «ido perdiendo competitividad». Atribuyó este problema, por una parte, al aumento de los costes laborales unitarios españoles «claramente por encima del resto», especialmente en el sector servicios, que representa el 66 por ciento del PIB nacional. A este factor sumó el de la «estructura exportadora» española, que «tiene dificultades para incorporar las tecnologías» y cuyos productos tienen un valor añadido «medio o bajo». Si España no produce «aquello que se compra» en el exterior tendrá «problemas», dijo Almunia, quien aunque reconoció que este país «puede comprar tiempo» financiando su déficit con su propia moneda, añadió que dicho tiempo «no debe difuminar la necesidad de adoptar medidas para corregir las causas de ese déficit». El turismo ya no compensa Además, recordó que aspectos de la balanza de pagos que antes ayudaban a corregir el déficit comercial, como el turismo y las remesas de los emigrantes, ya no lo hacen, puesto que el superávit turístico es menor -por el aumento de los viajes de los españoles- y las remesas ahora son de inmigrantes, y por tanto salen del país. Tampoco el saldo de transferencias ayudará a partir de ahora, recordó, puesto que España dejará de recibir los Fondos Estructurales de los que ha sido durante años uno de los primeros receptores. Joaquín Almunia insistió en que el sector servicios, uno de los principales exportadores, debe mejorar su funcionamiento, y sobre todo aumentar su productividad. A este respecto, recordó la baja productividad de los servicios financieros europeos, frente a su «increíble aumento» en Estados Unidos, lo que resta competitividad en el exterior, y también advirtió de importantes diferencias de productividad en el comercio. En general, concluyó, la evolución de la productividad española «no es ni mucho menos satisfactoria», y «sigue siendo clave» para mejorar la competitividad de los productos y servicios españoles en el exterior.

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