La institución advierte de que incluso un ajuste ordenado afectará a la estabilidad financiera

Solbes replica a la Ocde que los pisos se venden sin ninguna dificultad

El organismo internacional?avisa de que los precios en España están un 30% sobrevalorados Las hi

Pedro Solbes, en un momento de su intervención en el almuerzo del Foro de la Nueva Economía

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Julio Díaz de Alda - madrid
León

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La «burbuja» inmobiliaria sigue presente en España a pesar de la desaceleración del precio de la vivienda. Así lo cree la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), que este martes hizo público un informe en el que se cifra en un 30% la sobrevaloración de las casas respecto a su precio real. La institución, que subraya que los incentivos fiscales a la compra han alentado en «boom», advierte que !incluso un ajuste ordenado» del mercado -que ve probable- puede dañar la estabilidad del sistema financiero así como las cuentas de todas las Administraciones, incluidas las del Estado. El ministro de Economía, Pedro Solbes, reaccionó de forma casi inmediata y destacó que en España los pisos se venden «sin ninguna dificultad». «Como siempre, en economía, hay que distinguir entre valor y precio; y el valor es el que la gente está dispuesta a pagar», afirmó. Aseguró también que él sería «muy cauto» antes de penalizar a los propietarios de pisos vacíos, como han sugerido los Ejecutivos autonómicos vasco y catalán. Una medida que «plantea bastantes problemas» en términos jurídicos y que en el plano económico tendría «un resultado relativamente reducido», concluyó. La Ocde insiste y lanza su enésima advertencia. En un profuso informe sobre la economía nacional, resaltó el elevado grado de propiedad respecto a la Unión Europea (82% frente a 65%) y la necesidad de reforzar la seguridad jurídica de quienes alquilan sus casas. A juicio de la institución, los precios de la vivienda siguen creciendo a un ritmo demasiado alto a pesar de la desaceleración registrada en el 2006 (un 9,1% de subida, casi cuatro puntos menos que en el 2005) mientras el crédito avanza a tasas «desorbitadas». Repercusiones En un análisis más bien pesimista, la Ocde afirma que el peligro sigue vigente y que un enfriamiento gradual del sector no elimina los riesgos. Incluso advierte que podría impactar en cuatro frentes: la banca (que sufriría en los pagos de las hipotecas); el consumo, por la reducción de la riqueza financiera inmobiliaria de las familias; el retroceso del sector de la construcción (responsable del 44% de la creación de nuevo empleo en el 2005) y las finanzas del Gobierno. En este sentido, recuerda que gran parte de las finanzas de los ayuntamientos y las comunidades autónomas provienen del suelo. Beneficios fiscales La corriente compradora, según la institución, no ha sido espontánea, sino que tiene su explicación. Entre los factores determinantes señala la adopción del euro y el bajo nivel de los tipos de interés en los últimos años, que fueron incluso negativos en términos reales (restando la inflación). Alude también al «baby boom» o a los malos momentos vividos por la Bolsa entre 2001 y 2002. Pero hay uno que llama la atención del organismo: «el generoso tratamiento fiscal a la adquisición de vivienda». Beneficios fiscales que suponen -dice- una «distorsión» del mercado. «Sería, sin duda, más eficaz y menos costoso suprimir progresivamente las ayudas a la compra siempre con el objetivo de reequilibrar la incitación entre el alquiler (12% del total frente a un 44% en Alemania o un 21% en Francia) y la propiedad y de moderar las presiones de la demanda», reza el informe. Una baja tasa de arrendamiento cuyas consecuencias no se quedan ahí, pues -advierte- supone una traba casi insalvable para la movilidad de los trabajadores. Reconoce el trabajo que una estabilización del mercado inmobiliario podría ayudar a reducir los riesgos macroeconómicos.

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