Diario de León

«Los trabajos no son para toda la vida, pero nos oponemos a los de usar y tirar», dicen

Los sindicatos europeos recelan de las propuestas sobre flexi-seguridad La contradicción de bajar impuestos y aumentar sistemas de protección

Temen que el último documento presentado por Bruselas esconda el despido libre

Los representantes sindicales europeos, durante un momento del encuentro celebrado en Sevilla

Los representantes sindicales europeos, durante un momento del encuentro celebrado en Sevilla

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Elisa García - sevilla
León

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Los sindicatos europeos se han puesto en guardia ante el binomio «flexi-seguridad» recogido por el libro verde para la modernización de los derechos laborales, elaborado por Bruselas hace unos meses. Temen que detrás de esta «palabreja» se esconda la supresión de la autorización administrativa para los despidos colectivos y el abaratamiento de los costes de las indemnizaciones. Advierten de que están dispuestos a negociar con empresarios y gobiernos la flexibilidad del mercado de trabajo, pero siempre que los empleos creados sean de calidad y sin discriminaciones. La voz de estos sindicatos se ha dejado oír durante la semana que termina en el undécimo congreso de la Confederación Europea (CES), celebrado en la capital hispalense, cuyo lema era precisamente pasar de la defensiva a la ofensiva. En su programa de acción para los próximos cuatro anos, los delegados incluyeron que era preciso asegurar que el debate sobre la «flexi-seguridad» vaya mas allá de la intención de los empleadores de conseguir mayor variedad de contratos y de disminuir la protección para el trabajador estándar, de manera que su salida involuntaria de la empresa se realice sin reglas ni coste. A la CES pertenecen tres centrales españolas de ámbito estatal -CC.OO., UGT y USO- y otra vasca ELA. Sus responsables coinciden en que «no tienen miedo a hablar de flexibilidad» y se niegan a admitir la sustitución de los derechos en la empresa por una hipotética seguridad externa. La secretaria de Empleo de CC.OO., Dolores Liceras, rechaza tajantemente que por flexibilidad se entienda «trabajar de cualquier cosa y de cualquier manera». «Sabemos que los puestos de trabajo no son para toda la vida, pero nos oponemos a los empleos de usar y tirar. Hay demasiado empleo sin futuro», lamenta. Participación El secretario de Acción Sindical de UGT, Antonio Ferrer, resaltó que es preciso que la negociación de la flexibilidad vaya acompañada de nuevos instrumentos de participación para los representantes de los trabajadores en la toma de decisiones en las empresas. A su juicio, esa flexibilidad que persiguen las patronales tiene que ir sujeta a contratos de estabilidad, condiciones de igualdad entre genero, edad, etnias, posición social, etcétera, además de un estado de bienestar cada vez mas fuerte. Ferrer explica que el libro verde de la Comisión Europea esta basado en la experiencia danesa, «país muy peculiar y pequeño» que no puede servir de ejemplo. Liceras añade que la seguridad «debe estar fuera de la empresa, como alternativa a los beneficios generados por un puesto de trabajo» y que conviene no olvidar que los empleos que se creen deben ser intercambiables con los que se pierden. «Por ejemplo, a los trabajadores de Delphi nadie les puede hablar de seguridad si la alternativa al cierre de su industria es trabajar de camarero o de peón en la construcción», dice. La responsable de CC.OO. insiste en que es preciso rechazar la «flexi-seguridad» si desde el principio encierra una igualdad de ambos conceptos a la baja. Y, como ejemplo del buen hacer, recuerda que en España no ha sido un obstáculo la mejora de los derechos laborales para la creación de empleo. Por su parte, el secretario general de ELA, José Elorrieta, mantiene que la «flexi-seguridad» tiene dos partes, pero «en la practica solo se aborda la flexi». «Existe un nivel de flexibilidad muy alto y excesivamente desproporcionado», expone, a la vez que muestra su preocupación por el deterioro de la seguridad. Apunta que no tiene sentido que los gobiernos hablen de aumentar los sistemas de protección y anuncien reducción de impuestos. «Es una situación muy preocupante -continúa- porque se necesita dinero para pagar esa protección». Para Elorrieta un mecanismo infalible que impedirá los planes empresariales y al que los sindicatos no deben hacer oídos sordos es que las centrales se conciencien de la necesidad de ser cada día mas fuertes. «Hay que ilusionar y afiliar a la gente que se incorpora al mercado laboral e introducir en la negociación colectiva cláusulas dedicadas a estos nuevos trabajadores que excluyan la precariedad», concluye. Los problemas de Delphi La multinacional de componentes de automóvil Delphi va a despedir este año a 524 trabajadores, la mitad de la plantilla, en su fábrica de cableado de la ciudad lusa de Guarda, informaron hoy fuentes sindicales y oficiales. Delphi, que tiene otra factoría en la localidad lusa de Castelo Branco, justificó la reducción de personal por la «fuerte disminución de actividad» de la planta de Guarda. El coordinador del Sindicato de Trabajadores de las Industrias Metalúrgicas de los distritos de Aveiro, Viseu y Guarda, Julio Balreira, dijo a EFE que el plan de la empresa es realizar una parte de los despidos en septiembre y otra en diciembre. El ministro portugués de Economía, Manuel Pinho, aseguró que los primeros 226 despidos, previstos para junio, habían sido suspendidos, pero Balreira sostuvo que se trata sólo de un aplazamiento hasta diciembre. La primera disminución de la plantilla en la factoría de Guarda se espera ahora que afecte a 173 trabajadores en septiembre y que la cifra de 524 se completé al finalizar el año. La empresa ha ofrecido una indemnización de dos meses por año y se ha acordado que los despidos no afecten a más de un miembro de la misma familia.

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