La UE quiere que también baje el precio de los mensajes SMS entre estados
Los ministros de Telecomunicaciones de la UE otorgaron ayereste jueves su endoso político al acuerdo de la Eurocámara del pasado 23 de mayo sobre los precios de las llamadas móviles en itinerancia, lo que abre la vía a reducciones sustanciales de las tarifas del denominado roaming en la Europa comunitaria y los socios del denominado Espacio Económico Europeo, integrado por la UE más Islandia, Noruega y Liechtenstein. Una vez entre en vigor el reglamento en cuestión, y transcurran los plazos previstos para que las operadoras informen a sus clientes (un mes) y estos decidan qué tarifa adoptar (dos más), el precio máximo por minuto de una llamada telefónica efectuada por móvil en un país diferente del propio no podrá exceder los 49 céntimos de euro (más IVA) este año, 46 céntimos el que viene y 43 en verano de 2009. Simultáneamente, y con la misma cadencia, el precio de las llamadas recibidas en el propio móvil se situarán en 24 céntimos este año, 22 en verano del que viene y 19 un año más tarde, todo ello más IVA. Libertad de mercado El reglamento que resulta de estos acuerdos comunitarios entrará en vigor el 1 de julio. La comisaria Reding, responsable de la propuesta original, encarecía su rápida publicación en el diario Oficial de la UE, a fin de que operadoras y clientes puedan poner en marcha los trámites previos a su aplicación. Es, sin embargo, difícil que el grueso de los turistas que viajarán por Europa este verano llegue a beneficiarse de los nuevos precios. La comisaria Reding, que se felicitaba del acuerdo, decía esperar que la insólita regulación de precios máximos al detalle en una sociedad de libre mercado como la europea sirva de acicate para que las operadoras revisen a la baja, voluntariamente, otros segmentos de su oferta cuyos precios son objeto de severo cuestionamiento a escala internacional: SMS, MMS y transmisión de datos. La Comisión no ha querido regular las tarifas de estos últimos servicios por considerarlo prematuro. De hecho, el reglamento constituye una rareza en una sociedad de mercado, y como tan ha sido visto comúnmente a escala internacional.