La presión fiscal crece dos puntos en lo que va de actual legislatura
La presión fiscal ha crecido dos puntos en lo que va de legislatura, y duplica con creces la subida registrada durante el último Ejecutivo del PP, que en 2003 logró atenuar su avance gracias a la última reforma fiscal emprendida por el gabinete de José María Aznar. Al cierre de 2006, último ejercicio del que se disponen de datos oficiales, ese esfuerzo impositivo de particulares y empresas se había situado en el 36,52% -aún por debajo de la media en la Unión Europea, cercana al 39%-, si tomamos por tal la relación entre los ingresos impositivos y el producto interior bruto (PIB), claramente por encima del dato del 34,58% que se registró en 2004, cuando los socialistas volvieron a La Moncloa tras las elecciones de aquella primavera. En estos tres años, el Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero no ha subido los impuestos más allá de la actualización de las tasas y algún incremento parcial en algún sector, como las telecomunicaciones. El problema es que tampoco ha adoptado todas las medidas necesarias para paliar los incrementos indirectos en aquellos, causados sobre todo por el desvío al alza del índice de precios de consumo (IPC) en ese período. Es cierto que recuperó en parte la «deflactación», que consiste en compensar el aumento del coste de las cosas entre los declarantes del impuesto de la renta, pero lo hizo sólo sobre la tarifa y no en las deducciones y otros elementos del IRPF, y tampoco tuvo en cuenta la inflación real (sólo el objetivo comunitario del 2%, que se quedó claramente corto). Los contribuyentes, como consecuencia de ello, tuvieron que pagar casi 1.000 millones de euros de más a Hacienda a causa de la inflación, y eso sólo en 2004. Ese año, la renta media declarada por aquellos ascendió a 20.474 euros anuales, tras crecer un 4,3%, mientras que la recaudación total del IRPF subió un 14,6% (54.678 millones). Según un estudio del Foro Independiente de Analistas Fiscales, en 2004 la desviación de precios encareció en 991 millones la declaración de la renta, cifra que en 2005 ascendió a 2.059 millones y que en 2006 alcanzó los 2.844 millones, siempre por efecto de los precios. La reforma tributaria aprobada por el Ejecutivo y el Parlamento el año pasado permitirá atenuar esa factura el próximo año.