El Santander obtendrá unos 4.000 millones de sus edificios para comprar el holandés ABN Amro

Los bancos siguen a Telefónica y las eléctricas en la venta de sedes

El BBVA cambia tu Torre Azca por un solar al sur de Madrid para una «ciudad financiera»

El BBVA cambiará su rascacielos de Castellana por algo más operativo

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M.J. Alegre - madrid
León

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La venta de inmuebles por parte de las grandes corporaciones ha generado negocio por valor de miles de millones en los últimos veinte años, pero se mueve por oleadas y distintas motivaciones. Protagonizaron la primera fase los bancos en proceso de fusión, por la duplicidad de sucursales y centros; tomaron el relevo las empresas de servicios -telefonía, electricidad-, cada vez menos necesitadas de espacio físico, y en la actualidad son de nuevo las entidades financieras las que concentran el interés del sector inmobiliario. Ahora, Santander y BBVA se desprenden de sus edificios por estrategias bien distintas. El grupo que preside Emilio Botín vende todos sus inmuebles para seguir ocupándolos en alquiler porque persigue plusvalías para financiar sus compras y quiere, además, optimizar sus recursos. Por el contrario, el banco liderado por Francisco González busca que le salga al menor coste posible el establecimiento de un nuevo centro corporativo en Madrid. Será una edificación tal vez menos simbólica, pero más operativa, que las que actualmente ocupa. Nada más opuesto que las fórmulas utilizadas. Mientras uno recurre a la venta con arrendamiento y opción de compra, el otro acude a la permuta. BBVA ha previsto intercambiar cuatro edificios madrileños emblemáticos -entre ellos, la Torre Azca, obra del arquitecto Sáiz de Oiza- por un terreno de 100.000 metros cuadrados en la zona norte de la ciudad, el polígono Las Tablas, propiedad de la inmobiliaria GMP, de la familia Montero Alemán. La operación está valorada en unos 700 millones de euros y sólo ha trascendido que el banco no se plantea construir una ciudad financiera cerrada, sino un parque empresarial abierto a otras actividades. Alquilar sale mejor Banco Santander se mueve con la idea de optimizar el balance. Para eso ha puesto a la venta la mayor parte de sus activos inmobiliarios de uso propio, entre ellos el emplazamiento de Boadilla, un gigantesco complejo de edificios que enorgullece al presidente Emilio Botín y cuyo entorno se ha visto enriquecido con la replantación de unos cientos de olivos centenarios. Sólo la sede social de Santander queda al margen de una operación que consiste en la venta de los activos a una sociedad inmobiliaria previo contrato de arrendamiento y futura opción de compra. El importe de la transacción puede ascender -estiman los expertos- a unos 4.000 millones de euros, y las plusvalías o diferencia entre el valor en libros y el de mercado rondarán los 1.400 millones. Una pequeña ayuda si prospera la compra de una parte del grupo holandés ABN Amro, porque esta operación le puede suponer al banco cántabro en torno a los 19.000 millones de euros.

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