El gobernador del Banco de España afirma que la política del BCE «fomenta el ahorro»
Los tipos altos son un riesgo para las empresas y las hipotecas largas
El consumo privado presenta una «suave desaceleración» por el descenso de la riqueza y la menor renta
Josep Sánchez Llibre conversa con el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez
Una de cal y otra de arena. Esa es la receta que traen consigo las subidas de tipos, según afirmó ayer en el Congreso de los Diputados el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, quien quiso advertir de manera expresa a las empresas y a aquellos compradores de vivienda que se ven «forzados» a contratar una hipoteca a largo plazo, de hasta 50 años de vida. Pero no fue el suyo un mensaje de pesimismo, al contrario, coincidió con su anterior «jefe», el vicepresidente económico Pedro Solbes, en que la política monetaria alcista emprendida por el Banco Central Europeo (BCE), lejos de ser «mala» para España, «está resultando particularmente apropiada» al trasladar el mensaje de que «se debe ahorrar más y gastar menos». Fiel a la ortodoxia económica más pura, Fernández Ordóñez huyó de cualquier extremismo en su comparecencia ante la comisión de Economía y Hacienda. Ni el «aquí no pasa nada» que predican algunos, ni los mensajes «alarmistas» sobre qué miles de familias pueden perder su casa a medio plazo por impago. Un buen ejemplo de ello, expuso, son las cifras del consumo privado, que presenta una «suave desaceleración» a causa de la menor renta disponible y el descenso de la riqueza, pero en modo alguno puede hablarse de caída, ya que la demanda de este tipo de créditos casi se duplicó en 2006. Disminuye también la tasa de ahorro de las familias, aunque no pierde dinamismo la inversión residencial. La diferencia, según el Banco de España, es que los propios cambios experimentados en los tipos y las expectativas de menor revalorización «ya han comenzado a ejercer un efecto modulador sobre la demanda de vivienda», que a su vez se traslada a una cierta moderación del interés oficial -ahora situado en el 4%-. Otro ejemplo más de la doble vertiente que supone un precio del dinero más alto en la zona euro, y en la que insistió el gobernador, es que se ha elevado de manera sensible la necesidad de financiación de las familias, y con ellas su endeudamiento, pero precisó que ya se aprecian «signos de inflexión» en esta tendencia. Más atención concede, por ahora, al «recurso creciente a la financiación ajena» que aprecia en las empresas españolas. En principio, lo ve justificado. El problema es que ahora ve peligrar en parte este tipo de actuaciones si las compañías no moderan sus pautas actuales de endeudamiento y gasto. La otra advertencia se dirigió al ámbito hipotecario, en especial a los bancos que ofrecen préstamos a largo plazo, de hasta 50 años, el doble del período que en el Ministerio de Economía y Hacienda creen adecuado (20-25 años).