Aunque la investigación es «preliminar», los expertos ya han advertido elementos «llamativos»
Competencia analiza si hay fraude en el aumento de precios del cereal Los productores de biocarburantes niegan ser la causa de las subidas
La Comisión Nacional estudia si entre la industria y los manufactureros ha existido un pacto

Los consumidores finales serían los perjudicados de este posible fraude
La nueva Comisión Nacional de Competencia, CNC, ya ha empezado a investigar si la industria alimentaria y la manufacturera han alcanzado algún tipo de pacto «bajo mano» para subir sus precios de manera sensible y más o menos coordinada a la vista del encarecimiento de los cereales. No obstante, su presidente, Luis Berenguer, precisó ayer que se trata por ahora de una actuación preliminar, ya que aún no se ha iniciado un procedimiento formal y éste dependerá en todo caso de los datos que se recaben en varias semanas. En cualquier caso, desde el CNC, órgano surgido de la fusión entre el anterior tribunal de defensa de la competencia y el servicio, se observan elementos «llamativos» que motivan, al menos, que se maneje la posibilidad de incoar un expediente oficial, aspecto sobre el que Berenguer no quiso profundizar para evitar que pudiera quedar «contaminado». Desde el órgano encargado de velar por la libre competencia pretenden esclarecer si las advertencias que la industria ha hecho sobre próximas subidas en sus precios a raíz del aumento en el coste de los cereales son sólo «un aviso a navegantes» o esconden detrás un mensaje concreto a los fabricantes para que suban sus tarifas al amparo de la coyuntura actual. En este segundo caso, el propio presidente de la Comisión entiende que sería una manera «sofisticada» de infringir la normativa vigente sobre la fijación de precios. «Me preguntó», señaló, si con sus declaraciones (los fabricantes) «están diciendo a las empresas de cada ramo y sus competidores que sigan la misma conducta y eleven sus precios en paralelo». Sospechas del Ejecutivo El Gobierno central también ha advertido de que existen «movimientos» que se «deben controlar», pues los aumentos de las materias primas «no tienen paralelismo con los desorbitados incrementos que se quieren trasladar al producto final», según afirmó ayer la ministra de Agricultura, Elena Espinosa. El «número dos» del departamento, Josep Puxeu, fue más gráfico en sus declaraciones, al apuntar que «algunos quieren hacer su agosto en septiembre». En este sentido, dijo que una materia prima como el trigo, que supone el 10% del coste de elaboración del pan, no puede justificar un incremento de hasta un 50% en su precio final. A pesar de la crisis, Agricultura anunció que la cosecha española de cereales «va a ser una de las mejores de los últimos diez años», con más de 23,5 millones de toneladas. Los productores de biocarburantes se defendieron de las informaciones que les apuntaban como los principales responsables de la subida del coste de los cereales, materia prima que supone entre el 60% y el 70% de sus costes de fabricación. La Asociación de Productores de Energías Renovables, APPA, aseguró ayer que el sector de los llamados combustibles ecológicos está siendo «víctima de una campaña de desprestigio», al «simplificar las causas de un fenómeno bastante complejo». La principal causa, según Roderic Miralles, director de la sección de biocarburantes de APPA, es que existe un «evidente desequilibrio» en el mercado agroalimentario. Así, en primer lugar, apuntó a «las malas cosechas provocadas por las sequías en los países productores de cereal». También señaló el fuerte aumento de la demanda alimentaria en potencias emergencias como China e India, junto la fuerte especulación financiera que existe en los mercados internacionales. Por último, achacó a la Política Agraria Común (PAC) ser otro de los factores directos en la subida, ya que, en su opinión, se debería eliminar la obligación comunitaria de mantener el 10% de los cultivos en barbecho.