Iberia avisa a su plantilla de que para sobrevivir debe bajar todos los costes
Iberia ultima estos días un nuevo Plan Director 2009-2011 centrada, casi obsesionada, en la reducción de costes. De absolutamente todos los costes. Así lo advierte José María Fariza, director general de Control y Administración de la aerolínea, en la revista interna de la compañía, desde donde lanza un claro y directo mensaje a la plantilla: «viene una época de vacas flacas para el sector». El precio del petróleo, que en el primer trimestre del año tiñó de rojo los resultados de Iberia tras trece ejercicios de beneficios, ha cortado las alas a algunos competidores -el último Spanair- y amenaza ahora con lastrar los números de la compañía de bandera. Aunque el aviso es general, Fariza pone en el disparadero de manera más concreta a dos colectivos, el de los pilotos y el de handling. Las tijeras están preparadas y, como señala la empresa, «todas la líneas de costes son susceptibles de reducción». Unas más que otras, por supuesto, pero el aviso es general. Ya lo apuntó recientemente el presidente de la compañía, Fernando Conte, durante la junta general de accionistas al señalar que el sobrecoste por el queroseno ha llevado al sector a una situación «dramática». El carburante suponía hace un año el 22% de los costes totales de Iberia. Entonces, el petróleo era mucho más barato. En concreto, la mitad. Ahora, con el crudo en el entorno de los 135 dólares por barril y coqueteando de cuando en cuando con los 145 dólares, de cada cien euros que salen del bolsillo de Conte, 30 se han de destinar a llenar los depósitos de los aviones. El único bálsamo para la profunda herida del combustible lo otorga el efecto dólar-euro, que permite por ahora rebajar hasta un 30% el impacto financiero directo del encarecimiento del barril. Algunos analistas aseguran que si el barril de petróleo supera de media a lo largo de 2008 los 130 dólares, Iberia caerá en pérdidas este año.