Los diputados aprueban por mayoría absoluta varias enmiendas que bloquean la directiva
La Eurocámara rechaza ampliar la jornada laboral hasta las 65 horas
El Parlamento y los Gobiernos tendrán que volver a negociarla en un periodo de 90 días

Los eurodiputados aplauden al diputado español Alejandro Cercas, principal opositor de las 65 horas
efe | estrasburgo
El Parlamento Europeo (PE) rechazó ayer con una holgada mayoría absoluta la ampliación de la jornada laboral hasta un máximo de 65 horas semanales, el límite que acordaron los gobiernos europeos en la revisión de la directiva comunitaria sobre el tiempo de trabajo.
El «no» de la Eurocámara a la posibilidad de ampliar la jornada laboral fue sorprendentemente claro a tenor de los pronósticos que hacían antes de la votación los propios diputados, muy divididos sobre la medida, y forzará a los Estados miembros a negociar un nuevo texto con el PE.
El Parlamento ha aprobado por mayoría absoluta una serie de enmiendas que corrigen lo aprobado por los ministros de Trabajo, por lo que obligan a estos a volver a redactarla y bloquean, por tanto, la aprobación de la directiva de las 65 horas. Ahora, se abre un nuevo periodo de negociación de 90 días (denominado «de conciliación») entre el Parlamento y el Consejo al cabo del cual, si no hay acuerdo, decae el texto.
Entre las enmiendas aprobadas, estaba una presentada por el parlamentario socialista español Alejandro Cercas. En ella, se pedía que fuera considerado tiempo de trabajo la totalidad del tiempo que un médico está de guardia incluyendo los periodos de descanso o inactivos por ejemplo, cuando un médico duerme en el hospital. En el texto original, aprobado por los ministros, con la oposición de España, entre otros, el pasado 9 de junio, se establecía que el periodo inactivo no formara parte del tiempo de trabajo de los médicos, a menos que la legislación nacional, un convenio colectivo o un acuerdo entre interlocutores sociales dispusiera lo contrario.
Finalmente, los eurodiputados han votado en masa contra sus Gobiernos y contra la directiva, logrando las enmiendas mayorías superiores a los 500 votos. Ello significa que, además de socialistas y grupos de izquierda, han sido apoyadas por muchos eurodiputados, incluidos del PP Europeo.