Sebastián afirma que el Gobierno «no ha dicho su última palabra» sobre Opel
El ministro de Industria, Miguel Sebastián, aseguró ayer que el Ejecutivo ve con buenos ojos la opción de Magna como nuevo propietario de Opel, pero recalcó que «el Gobierno no ha dicho su última palabra» ante los despidos que pretende la multinacional austriaco-canadiense para la planta de Figueruelas.
Sebastián, que entiende que el sector está sobredimensionado, echó jarro de agua fría a los fabricantes y los vendedores de coches al afirmar que el Plan 2000E, para el que los empresarios han pedido más dinero en el 2009, «tiene que tener una fecha de caducidad».
«Magna es una buena opción porque tiene un plan industrial, y nosotros nos basamos en esos criterios y no en cuestiones políticas», señaló Sebastián. Fuentes del sector señalan que, como la salida para Opel pasará indefectiblemente por ayudas o avales públicos en los países en los que la marca tiene fábricas, el Gobierno tiene margen para frenar los ajustes de plantilla pretendidos por Magna.