Sólo dos empresas buscaron dinero en el Mercado Alternativo Bursátil
Zinkia-Pocoyó e Imaginarium, ambas de productos infantiles, accedieron al plan

Félix Tena, presidente de Imaginarium, explica el MAB.
Unas 5.000 pequeñas y medianas empresas españolas en expansión podrían obtener la liquidez que necesitan y conquistar notoriedad y clientes mediante su participación en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB). Pero sólo dos, Zinkia e Imaginarium, se han atrevido a dar el paso y el soporte del negocio de ambas son los niños. «Ha sido casualidad», afirma Félix Tena, presidente de la juguetera de origen aragonés. En su opinión, no cabe apelar al argumento de que el sector esté en auge porque, en tiempo de crisis, las familias se aprietan el cinturón en casi todo, pero sucumben a las insistentes demandas de los críos. «La trayectoria de cada compañía depende de su proyecto», asevera.
Imaginarium, la cadena de tiendas cuya enseña son las dos puertas -”por la de tamaño normal pasan los adultos y hay una diminuta que encanta a los menores-” lleva cuatro jornadas de cotización y su valor no ha remontado. Ya tuvo que recortar sus aspiraciones iniciales y rebajar la propuesta de precio hasta los 4,31 euros el título, el mismo importe al que cerró el pasado viernes, pese al repunte del 4,41% con el que se vio favorecida en la festiva sesión de estreno. Zinkia, la sociedad que inauguró el mercado de las pymes el 15 de junio pasado, es la productora del famoso personaje de animación Pocoyó. Cotiza ahora a 2,18 euros la acción, con una revalorización del 13,5%. Lejos queda la escalada de los primeros tiempos, pero sigue dando buen juego.
El MAB de expansión de empresas «no es cosa de niños», insiste su presidente, Antonio Giralt, que lo considera idóneo para que compañías ligadas a temas de salud, biotecnológicas, medioambientales, alimentarias o de energías renovables, entre otros sectores, obtengan la financiación y visibilidad que aporta la presencia en Bolsa. Sólo así se logrará el doble objetivo propuesto: que las pymes consigan recursos y que los inversores puedan añadir a sus programas títulos con rentabilidad más elevada, basada en la revalorización de las acciones, aunque también de mayor riesgo. «Las cotizadas en mercados de expansión suelen proyectar crecimientos de dos dígitos y empresas de esas características pueden formar parte de las carteras de inversión en una proporción del 5%», sugiere Giralt.