Amores que matan
Eduardo Riestra
En que, ¡ay Señor!, nos enteramos de que en esta vida no te puedes fiar ni de tu propia sombra, sobre todo cuando están en juego las cosas del amor
Eduardo Riestra
En que, ¡ay Señor!, nos enteramos de que en esta vida no te puedes fiar ni de tu propia sombra, sobre todo cuando están en juego las cosas del amor
efe | madridefe | madrid
Francisco Roberto Otero - ponferrada