Israel construirá 20 casas en Jerusalén
Soldados israelíes hacen guardia mientras una retroexcavadora mueve un bloque de piedra en la ciudad
Decía Henry Kissinger que «Israel no tiene política exterior, solo política interior». El martes, los acontecimientos parecían cargar de razón al viejo secretario de Estado norteamericano cuando, horas antes de la delicada reunión entre Benjamin Netanyahu y Barack Obama, el Ayuntamiento de Jerusalén desafiaba el riesgo de tensar de nuevo las relaciones bilaterales al aprobar la construcción de 20 apartamentos en el Este ocupado de la Ciudad Santa.
Y, según una fuente del departamento urbanístico, 80 viviendas más están en planeamiento.
Trámites. El permiso inicial se había otorgado en julio y, según un oficial municipal, no hubo más remedio que conceder la autorización anteayer porque el promotor, -”el magnate judío de Florida Irving Moskowitz-”, había completado ya todos los requerimientos al pagar las tasas la semana anterior. Así son las leyes domésticas, le gusten o no a EE.UU, y si la Casa Blanca se molesta y pide «aclaraciones», como efectivamente hizo el miércoles, Israel se las dará, pero ya sobre hechos consumados.
Y consumado también está el asesinato en Dubai del islamista Mahmud al Mabhouh, según ha concluido Londres, en una operación en la que los ejecutores utilizaron «falsificaciones de pasaportes británicos» de las que se responsabiliza a Israel. En consecuencia, el Reino Unido ha decidido expulsar el país a un diplomático judío, aunque según dice la prensa de Tel Aviv, se trata el director de la estación del espionaje israelí en Londres.
No hay temor a mayor hecatombe diplomática: ha trascendido que los británicos han dado permiso ya para que Israel mande en mes y medio un nuevo representante del Mossad, y aquí no ha pasado nada. Y si pasa, al fin y al cabo el objetivo de Hamás está muerto, y eso es lo que importa al interés nacional israelí.
En una columna titulada «Nos libramos fácilmente», el analista del Yedioth Ahronoth, Shimon Shiffer advertía que el coste a cambio de «avergonzar» al Reino Unido ha sido para Israel «razonable».