Obama promete poner fin a la «cómoda relación» entre las petroleras y los reguladores
Los expertos señalan que el vertido de crudo de EE.UU. es diez veces mayor de lo que se dijo
Se decía que en privado Barack Obama estaba indignado con la actuación de las compañías petroleras en el golfo de México, pero ayer su furia se hizo pública. El presidente condenó «el ridículo espectáculo» que han dado los ejecutivos en el Congreso y prometió poner fin a la permisividad de Washington que les ha dejado perforar a su antojo.
«Tengo que decir que no aprecié lo que me pareció un espectáculo ridículo durante las audiencias en el Congreso sobre este asunto», entonó con severidad. «Al pueblo americano no debió de gustarle esa demostración, ciertamente a mí no».
«Durante demasiado tiempo ha habido una relación demasiado confortable entre las compañías petroleras y las agencias que les han permitido perforar», denunció. Para ello ha suspendido la expedición de permisos durante 30 días y ha ordenado inspecciones sobre los mecanismos de seguridad y el impacto ambiental de todas las perforaciones en aguas profundas. Los expertos señalan que el vertido es diez veces mayor de lo que se ha dicho.